Convierten residuos de botellas de PET en cobijas para familias de Amecameca

Dan una segunda vida a miles de toneladas de PET para combatir el frío en Amecameca

Convierten residuos de botellas de PET en cobijas para familias de Amecameca
En Edomex se recolectan 4 millones de toneladas de PET anuales. Foto: Especial

Con la finalidad de contribuir a la economía circular, las ocho mil toneladas de botellas de PET que el año pasado fueron recolectadas en los desazolves realizados en ríos, lagos y barrancas del Estado de México, fueron transformadas en 500 cobijas por la Comisión del Agua del Edomex (CAEM).

La directora general de Coordinación con Organismos Operadores de la CAEM, Sylbeth García Boone, informó que las cobijas fueron entregadas al mismo número de familias de escasos recursos en el municipio de Amecameca, en la fría zona entre los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl.

En entrevista, destacó que cada año la CAEM implementa un intenso trabajo de desazolve de los caudales y en los drenajes de la entidad, con el fin de reducir los riesgos de inundación en temporada de lluvias.

El año pasado, para disminuir la contaminación en la entidad, se buscaron alternativas de uso para la gran cantidad de PET recuperado en los trabajos de limpieza.

El proceso de transformación del plástico en cobertores fue realizado por Ecoce, asociación civil sin fines de lucro, creada por empresas, en el que éstas asumieron los costos como parte de un convenio con el gobierno estatal. El 2020 fue el primer año en que se ejecutó este programa, pero la intención es que sea permanente.

Se requieren 56 botellas para poder hacer una cobija reciclada. En el Edomex se recicla 60 por ciento de las siete millones de toneladas anuales de PET producidas en todo el país, informó la directora general de Manejo de Residuos de la Secretaría del Medio Ambiente estatal, Susana Libién Díaz González.

La funcionaria explicó que con esos desechos, que son materia prima, puede generarse ese mismo producto u otro, en lugar de enterrarlos en un relleno sanitario.

Por Leticia Ríos

maaz


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