EEUU y China, la nueva rivalidad hegemónica

Napoleón Bonaparte definió al país asiático como "un gigante dormido" al que era preferible dejar así. Pero parece que ya está despierto

EEUU y China, la nueva rivalidad hegemónica
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

Afirmar que Estados Unidos y China se encuentran en una competencia que bien podría transformarse en una colisión ya es un lugar común.

Señalar también que se trata de una nueva versión de la "Guerra Fría" parecería ocioso. Después de todo, son países que persiguen políticas hegemónicas con base en la proyección de su respectiva potencia económica y militar. Uno y otro tratan al menos de presentarse como los "buenos" en la película, mientras presentan al otro como el villano. Pero no es tan simple.

 Estados Unidos es actualmente la mayor potencia mundial y lo han sido durante los últimos 70 años, con polémicas intervenciones, victorias y fracasos que lo hicieron el malvado favorito para la izquierda y grupos nacionalistas.

Pero caiga bien o mal, durante los últimos 70 años el mundo ha vivido bajo reglas impuestas por el poderío estadounidense, mientras las naciones europeas se aferran a lo que queda de sus imperios y su influencia cultural y económica. En conjunto, puede decirse que controlan las rutas de comercio marítimo, los instrumentos financieros

Según la tradición, hace 200 años Napoleón Bonaparte definió a China como "un gigante dormido" al que era preferible dejar así. Pero ya parece despierto. En el equivalente de 50 años China pasó de ser una nación tercermundista a la segunda potencia económica y posiblemente militar del mundo. Una que se presenta como alternativa al dominio estadounidense o si se quiere, al ya tradicional predominio occidental.

El milagro chino es más bien un renacimiento. Hace dos siglos China era posiblemente la nación más rica del mundo, pero también una de las más aisladas e indiferentes hasta que las potencias europeas, Japón y EU, llegaron a sus costas y dieron comienzo a los conflictos que hoy los chinos conocen como "el siglo de la humillación".

Esa etapa terminó en 1948, con el triunfo comunista luego de un periodo significado por una prolongada guerra civil, interrumpida por una invasión japonesa y la II Guerra Mundial. Los siguientes 30 años fueron de experimentos económicos y ya hacia 1980 empezaba una apertura hacia el exterior y un capitalismo bajo control estatal que para 2010 ya hacía de China una potencia económica y para 2020 una militar.  

La combinación llevó a China a la necesidad de asumir actitudes que la llevan ahora a tratar, como otras grandes potencias antes que ella, de establecer sus propias esferas de influencia y seguridad. Pero eso, de entrada, la ha llevado a agudizar roces con países como Japón, Vietnam e India; a crear alarma en otros como Filipinas, Indonesia, Corea del Sur y Malasia, así como una extendida desconfianza ante la que parece repetición de patrones de sus actuales competidores.

Tanto que ya EU y otras naciones conforman alianzas para frenar a China y su forma de expansión. Y no hay "el bueno" o "el malo". Lo que está en juego son ideologías, intereses y hegemonías, no conceptos morales.

Por JOSÉ CARREÑO FIGUERAS.
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

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