COLUMNA INVITADA

Representación proporcional

El sistema se ha ido perfeccionando a través de las diferentes etapas de la democratización

OPINIÓN

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Cecilia Romero/ Colaboradora/ Opinión El Heraldo de México

La representación proporcional (RP), relacionada con la conformación de la Cámara de Diputados, atiende a la necesidad de modular la distorsión que se tendría de configurarse solamente a partir de las curules obtenidas por el principio de mayoría relativa.  El sistema mixto de integración de la Cámara en México, con todos sus defectos, está diseñado para ser espejo fiel de la fuerza que los partidos políticos tienen en la sociedad. 

El sistema se ha ido perfeccionando a través de las diferentes etapas de la democratización. De los diputados de partido pasamos a los de representación proporcional, de la cláusula de gobernabilidad a la sobrerrepresentación ponderada (8%), de la ‘transferencia de votos’ a la afiliación efectiva.  Todos estos esfuerzos han sido plasmados en sucesivas reformas y acuerdos de la autoridad electoral.

El caso de las recientes coaliciones electorales ha hecho necesario que se tomen decisiones sobre la forma en que las curules de RP deben ser asignadas, ya que las coaliciones operan para las mayorías, no así para la RP.  En 2012 y 2015 se incurrió en el error de una sobrerrepresentación mayor al 8% que favoreció en 0.2% y 1.7% respectivamente, a la coalición PRI-Verde.

En la elección de 2018, la coalición Morena-PT-PES ganó 106, 58 y 56 distritos respectivamente, es decir, 220 curules.  Pero por arte de la RP llegaron a 308.  Con 45.9% de la votación, obtuvieron en total 61.6% de las curules.  Morena y sus aliados deberían haber tenido en su conjunto 270 diputados. 

Esta sobrerrepresentación distorsiona por completo el espíritu democrático del equilibrio entre poderes, elimina el contrapeso necesario que el Legislativo debe ejercer sobre el Ejecutivo, trastoca la voluntad popular expresada en las urnas y, como lo hemos visto en los últimos meses, pretende hacer prevalecer la voluntad unipersonal del titular del Ejecutivo por encima de la expresión plural de la sociedad representada por los diputados.

¿Cómo se llegó a esta situación?  Fundamentalmente a través de la postulación disfrazada de integrantes de Morena con las siglas de sus partidos aliados, PT y PES, y su permanencia en esos grupos hasta la distribución de las curules por la vía de la RP.  Una vez asignados, los diputados ‘prestados’ regresaron a Morena.  El grupo así se vio acrecentado con los diputados que había disfrazado de petistas o pesistas, y en consecuencia obtuvo una mayoría que no corresponde a los votos que recibió.

Esto se llama fraude a la ley, y es lo que el INE pretende evitar con el acuerdo emitido el pasado día 19, previendo que se compruebe la ‘afiliación efectiva’ de cada uno de los candidatos triunfadores el 6 de junio, y se incorporen al grupo partidista que les corresponda.  De esta manera, antes de asignar las curules de RP se tendrá claridad de la conformación inicial de cada bancada, y se evitará en consecuencia la conformación ilegal de mayorías.

Este acuerdo del INE enfureció al Presidente:  acusó a los consejeros electorales de estar urdiendo en contra de la ‘transformación’ y erigiéndose en legisladores.  Demuestra con esto que las leyes y la transparencia no son lo suyo… 

Morena impugnó el acuerdo ante el Tribunal Electoral.  Por su parte, el PAN también lo hizo, con la finalidad de perfeccionar la fórmula aprobada por el INE y propiciar una solución integral a esta grave situación de simulación que hemos padecido.

El Tribunal tiene la última palabra.  Veremos si están con la democracia, o con la simulación.

POR CECILIA ROMERO
COLABORADORA
@CECILIAROMEROC

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