Miedo y caos: temporada de políticos

Lo que se debe regular no es lo que expresamos cada uno de nosotros, sino el uso de datos personales obtenidos a través de nuestra navegación en internet

Miedo y caos: temporada de políticos
Óscar Sandoval / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México

“2020 fue el año ‘sin precedentes’, 2021 será el año de lo ´impredecible´”. Con ello, tomar decisiones de negocio y políticas cobra una nueva dimensión. ¿Esta la economía mexicana preparada para la imprevisibilidad? No.

¿Por qué? La respuesta es simple: no aprendimos rápido a tomar decisiones frente a situaciones que no tenían precedente. Se ve cuesta arriba que ahora reaccionemos con velocidad suficiente frente a la imprevisibilidad.

Además, seguimos aferrados a lo que queríamos hacer y no a las oportunidades que el escenario nos da. Lo hace el presidente López Obrador y lo hacemos todos. 

¿En dónde estamos ahora? En la discusión de Gobierno, legislativa, jurídica y pública de cimientos importantes de la economía, sin importar que de acuerdo con la Coneval se podría generar un aumento entre 8.9 y 9.8 millones el número de personas con ingreso inferior a la Línea de Pobreza. La causa, contrario a lo que elegimos creer, no es solo la pandemia.

Está la discusión la #NuevaPolíticaEnergética que por su naturaleza tiene impacto en todas las ramas de la economía y en la relación de México con la inversión local y global, así como tratados internacionales. La soberanía representa el poder de decidir; los tratados internacionales y nuestra relación económica y política con otros países son también una frontera de la soberanía.

Temas relacionados con las remesas que en 2019 equivalieron al 2.9% del PIB, y que aumentaron 11.44% en 2020, mientras la economía se contrajo alrededor de 8.5%. También la regulación de redes sociales que, para no variar en México, está equivocando el debate. No se trata de libertad de expresión en cuanto a lo que tu y yo podamos o no publicar en ellas, sino del sesgo que genera la economía de datos y que influye en nuestra percepción y opinión de las cosas.

Lo que se debe regular no es lo que expresamos cada uno de nosotros, sino el uso de datos personales obtenidos a través de nuestra navegación en internet; y a aquellos que por su nivel de influencia o liderazgo pueden estar volcando la conversación a los temas de interés político a partir de solo una visión de la realidad. Un gobernante es elegido para hacerlo por todos, no por sus simpatizantes.

Atención, en ese debate las redes sociales suceden en la llamada world wide web, no en la web mexicana. La regulación no esta solamente en las fronteras del Estado mexicano, a menos de que sea un juego político, ¿será?

La política se nutre del caos y el miedo. Ahí estamos los mexicanos, aterrados por la autonomía del Banco de México cuando el problema es otro, lo abordamos aquí la semana pasada.

Mientras la economía de datos moldea nuestra opinión, estamos aterrados porque un ente privado (Twitter, Facebook -Instagram, Whatsapp-, entre otras) defina nuestra libertad de expresión, pero ¿queremos que el gobierno lo haga?

Atorados en la corrupción y el abuso mientras que asesinan a un ex gobernador y balacean en un restaurante en Jalisco. Vendiendo un avión mientras que volamos de un aeropuerto a otro.

Negar la imprevisibilidad de los tiempos y seguir equivocando las decisiones por la nostalgia de lo que ya no tenemos, suma al miedo y genera caos. Llegaremos al destino, la pregunta es, ¿nos va a gustar?

POR ÓSCAR SANDOVAL
CONSULTOR, SOCIO DE 27 PIVOT
OSANDOVALSAENZ@27PIVOT.COM
@OSANDOVALSAENZ
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