QUE NADIE NOS OLVIDE

Serymar fue asesinada y quien lo hizo era su prometido, él la atropelló luego de una discusión a bordo de un auto negro

La joven madre de un pequeño de 3 años estuvo siete días en coma, luego del impacto generado por su futuro esposo jamás despertó

NACIONAL

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Estaba a punto de casarse y el hombre que le prometió el altar le quitó la vida

Crónica de cómo Jorge mató a Serymar

El 27 de enero de 2017 Serymar y Jorge acudieron a una fiesta en la que él iría a trabajar como músico, no obstante, el evento fue cancelado y ya para la madrugada del sábado 28, acompañados de una amiga, Nayeli, regresaban al domicilio del hoy feminicida.

Todos iban a bordo del Neón negro, el auto de Jorge, que al final fue usado como arma homicida. El viaje transcurría con normalidad, al llegar a su casa ubicada en la colonia Ciudad Nazas, de Torreón, él bajó solo, pues necesitaba algunas pertenencias, mientras las mujeres esperaban. Nayeli manifestó su necesidad de ir al baño, ambas salieron del carro y entraron al domicilio.

Desde el baño la amiga alcanzaba a escuchar las malas palabras e insultos que Jorge le decía a la joven de 21 años, con la que se iba a casar en agosto. Se sentó un rato en el sofá y el monólogo seguía, pues la voz de Sery jamás se escuchó; así que la acompañante de la pareja decidió salir a esperar a la banqueta porque se sentía incómoda “no quería estar escuchando”.

Momentos después, Serymar salió y le dijo que era mejor que se fueran a tomar un taxi unos pasos más adelante, ambas caminaban sobre la avenida y Jorge montado en el Neón las miraba, así las llantas de aquel vehículo comenzaron a rodar, primero despacio para emparejar el paso de las amigas y que su piloto pudiera continuar con los insultos.

Llegó un momento en el que el carro empujó a Serymar y logró tirarla, ese no sería su golpe de muerte, pero sí la sentencia. Ellas seguían avanzando, mientras el auto negro se alejaba, creyeron que sí iban a lograr el cometido de que un taxi las llevara a casa; sin embargo, el ruido ejecutor del motor de ese vehículo se escuchó y con él se le vio acercarse a toda velocidad.

Corrieron a todo lo que sus piernas pudieron, de hecho, intentaron refugiarse en un lote baldío pensando falsamente que la banqueta detendría el camino del coche. Eso no pasó y éste se fue directo contra la mujer a la que Jorge quería unirse en matrimonio.

Según el relato, Serymar voló hasta el otro extremo de la calle y quedó en el asfalto sin conciencia, mientras Jorge salió corriendo y Nayeli entró en shock. Por el ruido varias personas se acercaron a la escena del crimen a pesar de la hora.

Este es el auto que Jorge usó para asesinar a Serymar

A los pocos minutos y de forma misteriosa, los padres del feminicida llegaron hasta ese lote baldío en el que su hijo había cometido un crimen con toda premeditación, pero en ningún momento quisieron acercarse a Sery para auxiliarla. La ambulancia arribó y Nayeli, hecha un manojo de nervios y totalmente descompuesta, fue quien acompañó a su amiga hasta el hospital donde se tenía la esperanza de que pudiera volver en sí.

Llevaba entre sus brazos las pertenencias de su amiga, pero la madre de Jorge se las quitó, le dijo que ella sería la encargada de avisar a la familia y Nayeli accedió. Durante el viaje, recibió una llamada telefónica, eran los padres de nuevo, le pedían cambiar la versión de los hechos, querían que dijera que los tres viajaban en el auto y que todo se trató de un accidente. 

Una amiga no cambia la historia

Nayeli no accedió a la petición de los señores, pero no fue suficiente, su amiga desde que llegó al hospital necesitó de ayuda para respirar, jamás pudo recuperar la conciencia, estaba muy lastimada en todo su cuerpo “estaba rota” y mientras se esperaba un milagro, su asesino estaba con paradero desconocido.

Se le hicieron las pruebas necesarias, pero no había un solo indicio de que pudiera volver a ser la Serymar de las plegarias de su familia, la mamá del pequeño Romeo no respondió a ningún estímulo y se le declaró muerte cerebral. El 4 de febrero finalmente la máquina que la asistía le permitió su último respiro.

“Tenía todo su cuerpo quebrado, una hemorragia interna en una pierna que no le pudieron controlar nunca”.

 

Quién puede buscar la justicia cuando el dolor consume

Sandra Soto, la hermana, tiene que vivir con un dolor constante que cada minuto se manifiesta en su pecho. Cuando los médicos le confirmaron que luego de siete días en coma “la pequeña Serymar” ya no iba a despertar más, el cataclismo más grande se vino sobre ella y su familia, no había nada más que abismo…

“Siempre tratamos de sobrellevar la vida, tratamos de reponernos y continuar a pesar del dolor que tengamos, pero siempre duele y no lo vamos a superar nunca, sino que más bien como que aceptamos esta condición que tenemos hoy”.

 

El caso de Serymar fue catalogado como feminicidio, a pesar de los esfuerzos de los padres de Jorge por hacer parecer que esa madrugada el Neón se había estrellado. Las autoridades emprendieron la búsqueda del feminicida, a quien parecía se lo había tragado la tierra.

Facebook el investigador

Fue Sandra y su familia quienes tuvieron que tomar el papel de la fiscalía y a través de redes sociales implementaron, como investigadores profesionales, la búsqueda para no dejar sin castigo el asesinato de la joven mamá de Romeo.

Justicia para Serymar, era el nombre de las páginas en Facebook que se abrían para difundir el rostro de Jorge con la esperanza de que alguien ayudara. Al paso de algunos días y de forma inexplicable, la familia del asesino lograba “tumbarlas”, pero eso no detuvo a Sandy que aprendió, de la peor manera, a utilizar con maestría las redes sociales.

Dejó a un lado el nombre de su amada hermana e hizo una página para compartir noticias sobre desapariciones, de las que tan sólo en 2022 se registraron 109 mil, de acuerdo con las cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO ) y desde luego también más casos de feminicidio.

Entre la curación de información que ejercía para alimentar la página, metía la ficha de búsqueda del asesino o su foto y pedía el apoyo para localizarle. De forma anónima llegó un mensaje privado, una persona aseguraba saber el sitio exacto en el que Jorge se ocultaba de la justicia, era una especie de anexo para alcohólicos en Chihuahua, del cual salía por las noches para trabajar en un puesto de hamburguesas... así como sin nada. 

Con esa información en su poder, Sandra acudió ante las autoridades, que a diferencia de muchos otros casos, sí atendieron su llamado y en efecto en la Ciudad de Parral, Jorge pretendía seguir su vida como si esa madrugada de enero no hubiera asesinado a la mujer que decía amar. Fue detenido el 10 de agosto de 2017, en el mismo mes que pretendía llegar al altar. 

No es una muerta más

Serymar se enamoró, vivió “el sueño”, Jorge le pidió matrimonio en las playas de Mazatlán, con la banda y de rodillas, era lo que el amor romántico dicta, ella no dudó en compartirlo a través de sus redes sociales, de hecho, aún se puede ver un video con la emoción de la mujer que se convertiría en esposa en el mismo año que el que sería su esposo la mató. Él tiene una sentencia condenatoria por 46 años en prisión, misma que su defensa ya apeló, no obstante, fue ratificada, pero la ley aún le permitirá un recurso más, a ella no le quedó nada, Jorge terminó con su novia, con la madre, la hija, la hermana, la amiga…

“Cuando te das cuenta que hiciste todo y que ya no hay más nada que hacer, es un vacío fuertísimo porque te das cuenta que nada te la va a regresar, ni siquiera una sentencia, siendo máxima”, dice la hermana mayor con voz entrecortada. 

Sandra expresa con los ojos nublados que “no le queda de otra” que pensar que su “hermanita” está en un mejor lugar.  

Serymar Soto

 

Por: Paola Sánchez Castro

Edición: María José Serrano Carbajal 

Diseño: Ana Navarro e Ingrid Almaraz

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