Diferencia entre moda y estilo

¿La industria se alimenta de las inseguridades de las personas? Poniéndolo en un idioma sencillo: la moda es un capricho millonario, el estilo se basa en la emoción

Diferencia entre moda y estilo
La aceleración en redes sociales ha creado una ola de tendencias rápidas. Foto: Especial

La mercadotecnia en la industria de la moda se basa en el supuesto de que las personas son inseguras, y necesitan sentirse aceptadas.

Las historias alrededor de la moda son sobre juventud, belleza, delgadez y dinero. Estos mensajes subliminales nos están llegando todo el tiempo. Y nos percibimos inadecuados o insuficientes si no tenemos alguno de estos “regalos”. Sentimos que para pertenecer necesitamos vernos de determinada manera y para eso hacemos compras: esos jeans, ese rímel, esos tenis, etc. Entramos en el juego de la moda por falta de amor y validación personal. Esta industria vende miedo (sobre todo a las mujeres) de envejecer, engordar, de no pertenecer. Pero el mensaje es el mismo: algo está mal contigo y seguro comprando algo vas a estar mejor.

La industria de la belleza correctiva cada vez es más popular y un increíble dato es que los millennials aunque no tienen arrugas son los principales consumidores de estos productos como sueros y mascarillas. El método utilizado es el mismo: a través del marketing se crean inseguridades y una campaña de miedo a envejecer, a los poros, a la flacidez de la piel, a los bellos, granos, a la caída de cabello, etc. No importa lo que sea, el subtexto es la vergüenza, de ser como somos. Una industria despiadada que se alimenta de nuestros miedos y siembra caprichos.

Foto: Especial

¿Cómo evitar ser víctimas? Nuestra meta debe ser tener estilo, no estar a la moda. El estilo es único, personal y perdura por siempre. Se basa en la premisa del autoconocimiento. Aprender a vernos, a querernos tal cual somos. Desnudos frente a un espejo y aceptar lo que vemos. No fantasías. Tomar la realidad de quien somos con amor. Una vez hecho esto nos liberaremos de la opresión en la que la industria de la moda nos ha encasillado. El estilo es incluyente, emocional y psicológicamente puede ser un antídoto para la depresión. Te respeta tal y como eres, y no pretende cambiarte ni convertirte en algo que no eres. Te empodera y enaltece aquello que te distingue de los demás. Es congruente a tu yo ideal, te hace sentir cómodo y tú mismo.

Empecemos a basar nuestras compras en los valores de las empresas a las que les estamos dando negocio. Busquemos las que promuevan el estilo, no moda. “El estilo vive en una intersección entre raza, religión, nacionalidad, imagen corporal y cultura pop”, escribe Dawn Karen en su libro Vístete para tu mejor vida, quien explica que nuestras elecciones en ropa están arraigadas a la emoción y que los problemas de estilo son expresiones externas de emociones subyacentes. Comprender tus problemas es el primer paso para mejorar tu look.

Por Brenda Jaet 

avh 


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