EL DEDO EN LA LLAGA

Las dos ingenieras

Si de algo entienden ambas, es de la importancia de la educación

OPINIÓN

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Adriana Delgado / El Dedo en la Llaga / El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

Si de algo entienden ambas, es de la importancia de la educación. Las dos candidatas presidenciales son profesionistas destacadas en sus campos, además de la política, y son madres. Tienen claro que la preparación en las aulas es la base para el crecimiento y es el salvavidas del tejido social tan descompuesto por la violencia, la delincuencia y la falta de oportunidades.

¿Suena a que hay esperanza? Ambas candidatas son ingenieras, profesión que implica usar justo el ingenio para resolver problemas y necesidades con soluciones prácticas basadas en método, tecnología, creación de infraestructura y soluciones prácticas. 

Claudia Sheinbaum es licenciada en Física, maestra y doctora en Ingeniería en Energía por la UNAM, con estudios también en el Lawrence Berkeley National Laboratory, en California. La exjefa de Gobierno de la CDMX trae la ciencia desde la cuna: Su padre, Carlos Sheinbaum, fue ingeniero químico y su madre, Annie Pardo, es bioquímica, reconocida con el Premio Nacional de Ciencias 2022. 

La propuesta de la candidata morenista se enfoca principalmente en mantener los apoyos sociales: Mi Beca Para Empezar y la Beca para el Bienestar Benito Juárez de Educación Básica. También garantizar la gratuidad de la educación superior y el fomento a la ciencia, la tecnología y la innovación como ejes del desarrollo nacional. 

Xóchitl Gálvez es ingeniería en Computación por la UNAM, con especialidades en robótica, inteligencia artificial, edificios inteligentes, sustentabilidad y ahorro de energía. Sabe progresar desde abajo: en la adolescencia, dividía su tiempo entre vender gelatinas y la escuela. Su padre, Heladio Gálvez, fue profesor bilingüe de educación básica, originario del pueblo otomí del Valle del Mezquital.

La propuesta de la candidata opositora es impulsar la enseñanza en ciencia y tecnología, idioma inglés desde la edad temprana y aumentar la oferta en educación superior, incluyendo a las comunidades marginadas. 

Suena bien, pero echemos ahora un vistazo al tamaño del reto. Las cifras oficiales dicen que de los 127 mil planteles de preescolar, primaria, secundaria y bachillerato que hay en México, 56 mil 109 no cuentan con agua, 26 mil 463 no tienen electricidad, en 68 mil 199 no hay computadoras y en 89 mil 789 no tienen acceso a internet. 

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, 6.4 millones de niños, niñas y jóvenes de entre tres y 18 años no asisten a la escuela. La mayoría de ellos pertenecen a grupos ya de por sí desfavorecidos como las comunidades indígenas, personas con discapacidad, población rural y afrodescendiente.

Entre quienes sí asisten a clases, el reto es la calidad académica. Los resultados de la prueba PISA 2022 dicen que dos de cada tres estudiantes mexicanos de educación básica no comprenden lo que leen. En cuanto a matemáticas y ciencias, nuestras calificaciones están muy por debajo del promedio internacional.

¿Qué tan viables y realistas son entonces las propuestas electorales? La educación es un tema fundamental y urgente.

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El diputado petista, Alfredo Femat Bañuelos, insiste en que el asilo político que México había otorgado al exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, obedecía a la misma tradición diplomática mexicana que asiló a los españoles que huían de la guerra civil en 1939. La diferencia es abismal. Glas tiene dos sentencias por delitos de corrupción. ¿Para qué dar asilo a un delincuente enjuiciado?

POR ADRIANA DELGADO RUIZ

COLABORADORA

@AdriDelgadoRuiz

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