COLUMNA INVITADA

La crisis más peligrosa e ignorada desde 1962

Tan sólo los EEUU y Rusia detentan casi 90% de todas estas armas, 11,133 ojivas nucleares almacenadas o desplegadas, de un total mundial de 12,512 estimadas. Alarmante es el aumento del arsenal nuclear de China, India y Pakistán

OPINIÓN

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Miguel Angel Padilla Acosta / Columna invitada / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: El Heraldo de México

Hace poco, el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) publicó su análisis 2023 sobre armamento, desarme y seguridad internacional. Su conclusión principal es que desde 2022, todos los países con armas nucleares (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel) las incrementan, modernizan o expanden sus sistemas base.

Tan sólo los EEUU y Rusia detentan casi 90% de todas estas armas, 11,133 ojivas nucleares almacenadas o desplegadas, de un total mundial de 12,512 estimadas. Alarmante es el aumento del arsenal nuclear de China, India y Pakistán.

Simultáneamente, se endurece la narrativa perversa para concebir el uso de armas nucleares. Ya antes de 2022, se habían agudizado las tensiones geopolíticas y la desconfianza mutua. Esto fue en gran parte por la paulatina expansión imperial de la OTAN en Europa oriental y la respuesta de guerra, no menos imperial, emprendida por Rusia contra Ucrania y sus apoyos en Occidente.

Todos los instrumentos multilaterales para la paz y seguridad internacional sobre armas nucleares se ven desacreditados. En especial, el Tratado de No Proliferación Nuclear -que no es un instrumento de desarme-, queda como una burla. Sus cinco países garantes (todos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU) son precisamente los principales indiciados por SIPRI.

Igualmente, quedan afectados los convenios sobre la prohibición completa de ensayos nucleares y los acuerdos que establecen zonas libres de armas nucleares. 

El Tratado sobre la prohibición de las armas nucleares de 2017, vigente desde enero de 2021, queda entonces como simple patrón de la doble moral de las potencias nucleares en materia de derecho internacional y desarme. La defensa y promoción activas por su cumplimiento debería ser una de las principales banderas de la diplomacia mexicana. No lo es y eso es actualmente una de las peores fallas de nuestra política exterior.

El diálogo diplomático para la estabilidad estratégica por vía del control de armas nucleares, para no decir de su reducción, se encuentra prácticamente suspendido. 

Washington y Londres dejan de publicar la información sobre sus fuerzas nucleares y Rusia suspende su participación en el Tratado de Medidas para la Ulterior Reducción y Limitación de las Armas Estratégicas Ofensivas (Nuevo START, 2010), que era ya el único convenio para controlar y limitar armas nucleares estratégicas.

Acerca de la guerra en Ucrania, el eventual uso de armas nucleares se menciona como si fuera una variable “normal”, ya sea explícita (por Moscú) o implícitamente (por la OTAN). 

Desde la Crisis del Caribe de 1962 nunca había estado la paz mundial en tal peligro, ni tan cerca la posibilidad de una nueva guerra mundial, nuclear, total y definitiva, como bien constata SIPRI, entre otras instituciones. Una diferencia importante es que los medios mundiales dieron intenso seguimiento a la crisis de 1962, mientras que la actual prácticamente se ignora.

POR MIGUEL ANGEL PADILLA ACOSTA 

COLABORACIÓN DE LA ASEM 

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