COLUMNA INVITADA

La nueva fiebre automotriz: ¿Qué representa la llegada de Tesla a México?

Esta nueva ola de inversiones podría ser la piedra angular que necesita el país, para consolidarse como una de las primeras diez economías en el mundo

OPINIÓN

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Luis Miguel Martínez / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México Créditos: Especial

Hasta hace algunos años la inversión de armadoras y ensambladoras del sector automotriz en México era un fenómeno aislado y cuya rentabilidad, no se podía vislumbrar con miras positivas hacia el futuro, en primer lugar, porque el país, carecía de mano de obra calificada con experiencia en el ramo y, en segundo lugar, porque el auge de esta industria requería de tecnologías más avanzadas que hasta esos momentos, no se tenían en el país. Por supuesto, esta situación cambió a medida que la lógica de los mercados internacionales también sufrió grandes transformaciones. De esta manera, el territorio nacional, se convirtió en una potencia en el sector automotriz en todo el mundo.

A medida que el siglo XXI ha tomado auge, la reconfiguración de potencias económicas en el juego internacional, ha traído consigo patrones distintos de comportamiento y por supuesto, de flujos de inversión. Esto ha generado que cada vez más, las empresas busquen reposicionar sus insumos más cerca de los mercados potenciales a los que quieren llegar, aprovechando las bondades de países satélites que les ofrezcan cercanía geográfica y facilidades fiscales. A este fenómeno se le conoce como nearshoring. Esta nueva ola de inversiones podría ser la piedra angular que necesita el país, para consolidarse como una de las primeras 10 economías en el mundo.

Y es que, si se analiza con detenimiento este fenómeno, México tiene la posibilidad en los próximos años, de convertirse en el epicentro de flujos inmensos de inversiones orientadas al sector automotriz, al desarrollo tecnológico y científico, así como, el sector aeroespacial procedentes de Asía y Europa.

Una muestra de ello es el anuncio que la empresa de automóviles eléctricos Tesla ha emitido en días recientes, dando a conocer su intención de poder instalar su gigaplanta en territorio nacional, en específico en el estado de Nuevo León.

Tesla como ya es sabido, desilusionó a los inversionistas después de no cumplir las expectativas de ventas a nivel global durante el año pasado. En este sentido, la compañía admitió dificultades para asegurar el transporte de los vehículos y argumentó un aumento de los costos logísticos para llevar a cabo dichas tareas. Por esta razón, el multimillonario Elon Musk, CEO de la compañía, ha buscado una solución a los desafíos de logística y producción de la empresa, instalando una planta en América Latina, por lo que puso su vista en México debido a las bondades geográficas con las que cuenta el país.

Se prevé que la edificación de esta planta automotriz detonaría una inversión de mil millones de dólares, con la posibilidad de alcanzar hasta 10 veces más, esta cantidad en el mediano plazo. Tesla como ya es sabido, se especializa en el diseño, fabricación y comercialización de automóviles eléctricos, componentes para la propulsión de vehículos del mismo tipo y baterías domésticas a gran escala, por lo que su mercado de acción es vasto y podría en poco tiempo, representar un porcentaje mayúsculo de oportunidades y ganancias multimillonarias para la empresa y para el país receptor de dicha inversión.

El tema con el establecimiento de dicha industria no ha sido otro, que asegurar de buena manera las condiciones necesarias y adecuadas para la construcción del ecosistema en territorio nacional de esta empresa estadounidense. Hasta ahora, parece que su llegada a territorio nacional es un hecho y que el ambiente de inversiones en México parece agradarle.

Muchos son los aspectos positivos que logrará traer hacia el país este fenómeno, tales como: la intensificación y aprendizaje continuo de los trabajadores mexicanos producto de la transferencia tecnológica que esta clase de inversiones generan, creación de empleos indirectos de servicios que la planta productiva de esta empresa habrán de requerir para satisfacer sus necesidades, así como, un sin fin de posibles nuevas inversiones que podrían darse, si la logística y los costos de la misma, les resultan rentables al señor Musk.

Por todo lo anterior, el papel de la secretaría de economía es crucial para consolidarse como la perfecta bisagra, entre los intereses de Tesla y los insumos que, muchos estados de la república pudieran brindarle. Se trata de que la inversión de esta importante compañía, no solo genere buenos empleos bien pagados para un grupo de mexicanos, sino que, además sus alcances operativos y de desarrollo tecnológico, logren florecer lo suficiente, como para asegurar un crecimiento sostenido en territorio nacional durante las siguientes décadas.

La importancia de que una empresa de este calibre llegue a México, es que si las condiciones de clima laboral se dan de manera de manera adecuada muchas inversiones podrían detonarse en cascada en los siguientes meses y años, brindándole la confianza necesaria a otros inversionistas extranjeros para situar sus capitales en territorio nacional.

 

POR LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES

PRESIDENTE DEL INSTITUTO NACIONAL DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

LSN