LA ENCERRONA

Visita non grata

El sistema internacional se encuentra en evidente tensión y desde Washington se decidió “abrir otro frente” para que el mundo se mantenga de esta manera

OPINIÓN

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Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

“Los militares piensan que [la visita de Pelosi] no es una buena idea en este momento.” Joe Biden

Una visita corta, de menos de 20 horas, por parte de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y líder de una vasta fracción del Partido Demócrata, ha bastado para poner al mundo de cabeza. Mucho lo he mencionado ya, las crisis sanitaria -que no cesa-, económica -que aún falta que se profundice-, alimentaria y energética -que se acentuarán en el invierno-, así como la militar -con más de cinco meses de la invasión rusa a Ucrania-, a esta presión que vive el globo se le debe sumar la visita de Nancy Pelosi a la isla de Taiwán.

El sistema internacional se encuentra en evidente tensión y desde Washington se decidió “abrir otro frente” para que el mundo se mantenga de esta manera. Pelosi, con décadas de experiencia en la arena política, es la primera representación de alto nivel que pisa la isla en 25 años y aún no se entienden sus motivaciones. ¿Llevar la democracia a Taiwán? ¿Velar por los intereses estadounidenses en el mundo? ¿Estrechar relaciones con un Estado-nación no reconocido por el sistema internacional? ¿Elevar el catálogo de bienes y servicios comerciales? No lo sabemos, pero, al menos de manera superficial, no hay razón lógica para responder en ninguno de estos cuestionamientos.

Lo que sí es bien sabido son las implicaciones de su visita. Por lo pronto, como primera consecuencia y respuesta por parte de China -a lo que consideran una afrenta- serán a través de tres pilares estratégicos: financiero, al tratar de debilitar al dólar; comercial, cerrando importaciones y exportaciones con Taiwán y socios comerciales; y tecnológico, al incrementar ciberataques y, cuando menos, vigilancia extrema. Estas reacciones desde Beijing traerán repercusiones en Taipei, claro, pero también en Estados Unidos, empantanado con la crisis inflacionaria, con recursos institucionales puestos en Kiev y con un desgaste fuerte del Joe Biden, dicho sea de paso, quien no está de acuerdo con la visita de Pelosi.

También es sabido que el gobierno de Xi Jinping no dejará pasar la oportunidad para mostrar su poderío. Si algo se puede aprender del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, es que no hay enemigo pequeño, por lo que desde que escribo estas líneas hasta el 7 de agosto, China ha desplegado ejercicios militares en aire y tierra alrededor de Taiwán, basados en la teoría realista de la disuasión, “doctrina política y militar que pretende evitar que un adversario realice una acción no deseada, mediante la amenaza que supone la capacidad de infligir daño”. Es decir, el presidente expone -al interior de su país y también hacia el mundo entero- su capacidad de fuerza y su disposición a usarla, para desalentar a sus adversarios…cosa que no supo hacer la OTAN ni Rusia en el conflicto actual.

Tampoco debemos dejar de lado la política doméstica de las potencias en cuestión, pues en noviembre habrá elecciones intermedias en EEUU, en las cuales se renueva el Congreso con un partido demócrata debilitado , entre otras cosas, por esta decisión de su presidenta. Asimismo, en Beijing se celebrará, en el mismo mes, la asamblea general del Partido Comunista para discutir la continuidad de Xi Jinping, quien llega con un gran desgaste y debe mostrarse con gran fuerza de respuesta ante esta visita non grata. Aún le queda historia a este capítulo más entre estas hegemonías, esperemos que no abone aún más a las crisis actuales.  

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR

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