TRES EN RAYA

Atoran al AICM

Hace tiempo que el AICM se encontraba saturado, razón por la cual se planeó y se inició la construcción del NAICM

OPINIÓN

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Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

Retomo como título el encabezado de una nota del diario Reforma de hace unos días. Y sin “dar el avión” al lector, sostengo que el sabotaje que la administración federal le propina al AICM no se traducirá en mayor número de vuelos en el AIFA. Lo que sí ocurrirá será la afectación a la industria turística nacional, una de por sí deprimida a raíz de la pandemia del covid, a la par que se incrementarán los riesgos de volar hacia y desde el Aeropuerto Internacional Benito Juárez.

Hace tiempo que el AICM se encontraba saturado, razón por la cual se planeó y se inició la construcción del NAICM. La propuesta era mudar TODOS los vuelos de un aeropuerto al otro en cuestión de máximo un mes y aumentar la frecuencia de estos.
Mas, increíblemente y a pesar de la saturación, hasta hace unos meses el AICM operaba 61 vuelos por hora (58 de aerolíneas comerciales y tres de vuelos del gobierno) sin tener todos los problemas que ahora enfrenta. ¿Qué cambió? Una variable que ha alterado muchas otras: la puesta “en operación” de Santa Lucía.

Por decretazo, el AICM pasó de tener las 61 operaciones mencionadas a unas 50. Presentada como una medida para acrecentar la seguridad y descongestionar las Terminales 1 y 2 del aeropuerto capitalino, la realidad era llevar vuelos al AIFA. Tampoco resultó. Incluso compañías como DHL han avisado que mientras no se vuelva a la Categoría 1 en los cielos del país, ellos no irán al AIFA y continuarán usando el AICM, no importando los problemas.

Oficialmente saturado, despreciado por la 4T y orillado a funcionar con el mínimo de personal, mantenimiento y equipo, el AICM está atorado por mandato y colapsado por falta de capital. Tenemos instalaciones con boquetes (no solo son goteras), baños hediondos, pasillos parchados de linóleum imitación mármol, bandas paradas o descompuestas mientras el equipaje se amontona (y/o se retrasa) en una sola banda.

Hay prohibiciones que van contra la ley, como es el negar que un Uber o Didi (o cualquier plataforma de servicio de transporte terrestre de pasajeros) pueda recoger o dejar a las personas en el aeropuerto; un derecho de tránsito que ilegalmente la autoridad imposibilita.

Un sinnúmero de muestras que confirman que lo que se busca es, por todos los medios, tronar al AICM para que tanto los pasajeros como las aerolíneas decidan mudarse a Santa Lucía.

Lo más grave: pilotos y controladores aéreos han advertido, desde el año pasado y tras el rediseño del espacio aéreo, que el número de las fallas en el AICM ha ido en aumento. Es una preocupación real.

Datos del INEGI señalan que, para abril de este año, habían entrado casi 6 millones de turistas internacionales al país, de los cuales una tercera parte lo hizo vía aérea (siendo los dos puntos más importantes la Ciudad de México y Cancún). Cuando el turismo representa entre el 8 y el 9% del PIB nacional, ¿por qué no cuidar el AICM?

La Secretaría de Turismo federal estima la llegada de más de 40 millones de turistas internacionales a México este año; la actividad turística genera 7.5 millones de empleos y representa la tercera fuente de captación de divisas. Con estos impactos, ¿por qué recibir al turista en un aeropuerto inseguro, maloliente y con pésimos servicios? Al ponerle “pegas” y trabas, la 4T cansa al viajero y le inserta otra piedra en el camino a la economía nacional.

En “el aeropuerto de los otros datos” el ganso cansado que tenemos por presidente dice que se exagera sobre la crisis del AICM; y, lo que es más, que existe el AIFA como alternativa. Menuda broma.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM
@MALOGUZMANVERO

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