MALOS MODOS

Sobre el Museo de Antropología y la política cultural del sexenio

Escribí el domingo pasado sobre los recortes a algunos museos, particularmente al Nacional de Antropología e Historia

OPINIÓN

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Julio Patán / Malos Modos / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Foto: Especial

Escribí el domingo pasado sobre los recortes a algunos museos, particularmente al Nacional de Antropología e Historia, desde 2018, es decir, desde el inicio de la administración obradorista. La columna, que toma una nota del diario 24 Horas, construida a su vez a partir de una solicitud de transparencia, dice que el recorte, en ese lapso, ha sido de un inapelable 42%. Nota y columna causaron un revuelo que me mueve a otras dos o tres observaciones. 

La primera es que le creo al director del MNA, Antonio Saborit. Un par de días después de publicada la columna, Antonio se comunicó conmigo para invitarme a conocer lo que su administración ha hecho por el museo. No he logrado hacer buena la invitación, por cuestiones de agenda, pero conozco al joven Saborit, que lleva un rato en ese cargo, y sé que luego de que termine este sexenio, con la carnicería perpetrada contra el sector cultural, mucho de lo que seguirá en pie se lo deberemos a gestores y funcionarios culturales como él, que saben hacer su trabajo y lo hacen con imaginación y ganas. No todo son trogloditas ideológicos o cuates y familiares de, en efecto. 

El punto es la palabra que uso un par de líneas atrás: “carnicería”. Lo que intenté con esa columna fue usar el caso de Antropología, concretamente el tema de los recortes, como ejemplo de la política cultural de este sexenio. La nota y mi columna merecieron una mención en la mañanera, cortesía de Liz Vilchis. No amerita muchos comentarios. La respuesta oficial fue la de siempre: decir que la contraparte miente, aun cuando los números que sostienen la nota son… del gobierno federal.

Es cierto que el dinero para Cultura aumentó entre 2020 y 2022. Lo que se cuidan de recordar Liz y compañía es que esos aumentos vienen antecedidos por un buen par de machetazos. Así, el primer año obradorista le mochó 1000 millones al sector respecto al último año de Peña Nieto, que no fue precisamente un renacentista florentino.

Así que el obradorismo funciona como el reverso de los comerciantes marrulleros que le meten un aumento del 20 a las televisiones para luego ofrecerte un ofertón: 10% de descuento sobre el precio aumentado. Por añadidura, la cuarta parte del presupuesto va a dar, como menciono también en la columna, al Proyecto Chapultepec. O sea, como todo en este sexenio, a la mayor gloria del Líder. 

Mientras, repito, ha cerrado algún museo y otros, como el José Luis Cuevas o el MACO oaxaqueño, están en serio peligro. Aunque tal vez el que representa mejor a este sexenio sea el MUNAL. Hay otra nota, de El Universal, que nos informa de que a esa maravilla de edificio se le han desprendido varios pedazos recientemente. Ya ven lo que dice el lugar común: que los museos son metáforas. Lo bueno es que nada se cae por falta de mantenimiento. 

POR JULIO PATÁN

COLUMNISTA

@JULIOPATAN09 

MAAZ