SALTO CUÁNTICO

Que se vaya Delfina de la SEP

La educación de México pasa por uno de los peores momentos en su historia

OPINIÓN

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Karina Álvarez / Salto Cuántico / Opinión El Heraldo de México

¿De qué sirve tener un perfil de maestra de educación básica, trabajar años dando clases y conocer a profundidad lo que ocurre dentro del sistema educativo, si cuando se tiene la oportunidad de hacer los cambios que se requieren, pesan más los intereses políticos que los millones de niños y niñas mexicanos?

Para lo que hemos visto en el último año, no sirve de nada. 

Cuando Delfina Gómez Álvarez fue nombrada en sustitución de Esteban Moctezuma -quien estuvo dos años frente a la SEP- como secretaria de educación, el magisterio nacional celebró su llegada debido a que consideraron que era el mejor perfil que podía tener un secretario.

Durante los primeros meses los maestros respaldaron a Delfina y creyeron que ahora sí serían escuchados por uno de sus iguales; creyeron que recibirían lo que tanto les han prometido, pero luego se dieron cuenta de que no, que es exactamente lo mismo o peor de lo que había antes en la SEP.

Y aunque Delfina tiene su responsabilidad en esta historia educativa, que bien le deberá quedar en su consciencia, es necesario también darnos cuenta que el problema viene desde la nueva política implementada por la 4T, que no ha sabido esquematizar sus planes para la llamada Nueva Escuela Mexicana, y lo único que han hecho, hasta ahora, es improvisar con programas de los que ni siquiera existe una verdadera metodología, rompiendo el ritmo de aprendizaje de millones de niños y niñas, que ya de por sí, la pandemia los ha devastado, educativamente hablando.

La cosa está fea, sobre todo porque hace unos días la SEP mandó un comunicado anunciando el regreso a las clases luego de las vacaciones de Semana Santa, y en el texto daba la bienvenida a, y cito, “más de 35.5 millones de estudiantes y más de dos millones de maestras y maestros de 261 mil escuelas públicas y particulares, que retomarán las actividades escolares”.

Es que ni siquiera conocen sus datos. Si en enero de 2020 había 32.5 millones de estudiantes de todos los niveles -24 millones en educación básica y el resto en media y superior-, y por la pandemia -según datos de la propia SEP-, desertaron 5 millones en educación básica, más otros tres millones de educación media y superior, lo que nos da 8 millones, ¿cómo es que tenemos 35.5 millones de estudiantes de todos los niveles en la actualidad? Así de tremenda se ha vuelto la secretaría.

El jueves pasado la secretaria Delfina, por fin, compareció ante la Cámara de Diputados, pero no fue nada de lo que esperaban los legisladores y se quejaron rotundamente de la exposición de Gómez Álvarez, quien, dicen, llegó sólo con una pequeña presentación en PowerPoint.

Se supone que explicaría el motivo de la desaparición de uno de los programas más exitosos educativos: Las Escuelas de Tiempo Completo. Pero lo cierto es que no explicó nada y dejó más dudas que claridades. 

Por eso es que, si a Delfina Gómez no le interesa la educación ni la niñez, pues mejor que deje de una vez la secretaría, que con ella o sin ella seguirá igual de mal, hasta que haya un gobierno que en verdad se interese por la calidad educativa de su población.

POR KARINA ÁLVAREZ

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