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AMLO, la UNAM y los médicos

Andrés Manuel López Obrador está jugando con fuego. Lo hizo varios años durante su paso por la oposición

OPINIÓN

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Alejandro Cacho / Touché / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

Andrés Manuel López Obrador está jugando con fuego. Lo hizo varios años durante su paso por la oposición y siempre salió bien librado, pero hoy es distinto. Ahora es Presidente de la República y sus dichos y actos tienen una dimensión y repercusiones muy distintas.

En una jugada de tres bandas, su ofensiva contra los médicos mexicanos golpea también a la Universidad Nacional Autónoma de México. La injustificada contratación de 500 médicos cubanos es su nuevo pretexto para continuar su abordaje contra la UNAM, que comenzó en octubre del año pasado.

Fueron siete días, prácticamente continuos, en los que acusó a la universidad nacional de haberse derechizado, de haber perdido su esencia, de ser individualista y cómplice de los gobiernos neoliberales. ¿Por qué está andanada de López Obrador contra las universidades, cuando los universitarios fueron una fuerza fundamental para su triunfo electoral en 2018?

No olvidemos que la escolaridad media en México es secundaria. Es decir, solo una minoría tiene acceso a las universidades y ellas son la principal fuente de generación de las clases medias, tan repudiadas por López Obrador. Y dado que él todo lo piensa en términos electorales, solo le importa la mayoría pobre.

Ahora acusa a los médicos de conservadores a quienes no les gusta que salud sea gratuita, que consideran la salud un privilegio. Es mucha irracionalidad, es mucho egoísmo, es una actitud muy retrógrada, acusó el presidente.

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El gremio entero reaccionó en contra, como hace más de medio siglo. En el otoño de 1964, comenzó una escalada de protestas con estudiantes de medicina y residentes del ISSSTE que protestaban por injusticias e inseguridad laboral y económica. Fue el primer movimiento en México de batas blancas que incluyó médicos, enfermeras y todo el personal sanitario que se prologó hasta 1967. Fue uno de los constantes movimientos de trabajadores, campesinos, amas de casa y los estudiantes de la década de los 60. Es decir, de la sociedad civil contra un Estado opresor, encabezado entonces por Gustavo Días Ordaz. Todo ese caldo de cultivo culminó con el Movimiento Estudiantil y matanza de 1968.

López Obrador lo sabe bien, porque entonces era un preparatoriano en Villahermosa. También sabe perfectamente que una de las mayores ilusiones y orgullo del pueblo mexicano es dar a sus hijos una formación universitaria. Millones de familias mexicanas han hecho una vida llena de sacrificios con tal de convertir a sus hijos en licenciados o doctores.

López Obrador quiere ajustar cuentas con la UNAM antes del 2024, ya veremos si los universitarios ajustan cuentas con él en la próxima elección presidencial. De algo no hay duda: está jugando con el avispero.

POR ALEJANDRO CACHO
CACHOPERIODISTA@GMAIL.COM
@CACHOPERIODISTA

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