DEFINICIONES

Debanhi y el México feminicida

Es Debanhi, pero también las miles de desaparecidas; la decena de mujeres asesinadas cada día; las familias buscando a sus hijas, madres, hermanas…

OPINIÓN

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Manuel López San Martín / Definiciones / Opinión El Heraldo de México

“Estoy molesto porque me equivoqué, creí en la Fiscalía”. Son palabras llenas de dolor, de rabia, de impotencia. A Mario Escobar, le mataron a su hija de 18 años, Debanhi. 13 días la buscaron sin éxito. Las autoridades estuvieron cuatro veces “revisando” el sitio en el que finalmente fue localizada. ¿Por qué nadie vio nada? “Falla humana masiva”, le llamó el secretario de Seguridad estatal Aldo Fasci. “Ahí estuvieron cuatro veces y no encontraron nada. Y no es la primera vez”, señaló. Sus palabras ilustran el desamparo para las víctimas ante autoridades que, además de indolentes, son incompetentes.

¿Cómo confiar en las instituciones que deberían impartir justicia? Fiscalías que no necesariamente están cerca de las víctimas, que tendrían que procurar justicia, pero lejos de eso la alejan. El caso de la joven Debanhi desgarra, porque refleja la realidad a la que se enfrentan millones de familias en nuestro país.

Claro que es Debanhi, pero también son las miles de desaparecidas; la decena de mujeres que es asesinada cada día; las familias que buscan a sus hijas, madres, hermanas. Son aquellas a quienes las instituciones les han dado la espalda. Aquellas a las que las autoridades y gobiernos no han querido voltear a ver.

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En México están matando mujeres por ser mujeres. A diferencia de los hombres, a ellas las matan por su condición de género. Por odio. Por machismo. Partamos de esa realidad.

En México matan, en promedio, a 11 mujeres cada día. Violan a una cada cuatro horas. Seis de cada 10 han sido violentadas en algún momento de su vida. Solo en uno de cada 100 casos hay castigo.

Cada que matan a una mujer, no solo se asoma la violencia, también la ignorancia lo hace. Que si la ropa, que si la hora, que si el alcohol. Matan mujeres y no es por la ropa, no es por la hora ni por el alcohol. Es por la impunidad. Es porque las autoridades solo atajan uno de cada 100 casos. Porque para una mujer es un calvario ir a un MP que prejuzga, en lugar de investigar. Porque la perspectiva de género es letra muerta en juzgados y juzgadores. Por eso, mientras permanezca la indolencia, los feminicidios seguirán ocurriendo.

Hasta ahora, las instituciones han sido incapaces de prevenir y castigar la violencia contra las mujeres; incapaces de ofrecerles garantías de justicia.

Los gobiernos –en sus diferentes niveles- tienen años dándoles la espalda, el sistema de procuración e impartición de justicia, revictimizándolas, los medios cosificándolas. La culpa es compartida: también es responsabilidad de una sociedad omisa, machista y violenta.

Esto no empezó en este sexenio, ni se agota en el gobierno federal. Estamos donde estamos porque sociedad y gobiernos, hicimos lo que hicimos y dejamos de hacer lo que dejamos de hacer. Para cambiarlo, primero hay que reconocerlo.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN

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