COLUMNA INVITADA

Europa y Ucrania: una rara bienvenida

Sin pretender minimizar la importancia del elemento racial, debemos considerar otros factores, algunos incluidos en un concepto de "comportamiento similar

OPINIÓN

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J. Alfonso Nieto / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México

Poco antes de que Rusia iniciara la invasión a Ucrania, a mediados de febrero pasado, se hizo evidente la actitud de los europeos –en especial de países cercanos–, aunque no sólo quienes dan una bienvenida singular que contrasta drásticamente con la vista en olas de refugiados anteriores. 

En años recientes, la Unión Europea (UE) tuvo que forzar a varios gobiernos de países miembros a aceptar una cuota de personas que se vieron forzadas a abandonar sus países de origen, como sirios, afganos y de naciones africanas. 

No podemos borrar de nuestra mente las imágenes de las barreras con alambres de púas en la frontera sur de Hungría, para evitar el ingreso de solicitantes de asilo. Tampoco podemos desconocer que miles de refugiados fueron albergados, por meses y hasta años, en campos cuasi-militares, mientras se definía su destino final.

Ante esas situaciones tan diferentes a las que vemos con los ucranianos, uno puede preguntarse los porqués de esta nueva actitud. 

Algunos medios informativos señalan que el motivo de esa diferencia es el color de la piel de las personas que buscan refugio, como destacó la cadena estadounidense de televisión ABC.

Sin pretender minimizar la importancia del elemento racial, debemos considerar otros factores, algunos englobados en un concepto que llamaría "comportamiento similar", el cual incluye:  

Educación y cultura: Perteneciendo a un país de Europa del Este, comparten raíces históricas, a lo que se atribuye que hayan sido formados en sistemas educativos de valores compartidos. 

Religión: La gran mayoría de los ucranianos y sus vecinos son cristianos, ya sean ortodoxos, católicos o protestantes. Este factor les da otro elemento de afinidad con las personas de los países receptores. 

Cercanía: El mero hecho de ser europeos, propicia un sentimiento mayor de solidaridad que si vinieran de regiones remotas. Tal vez hay un sentimiento velado de "hoy por ti, mañana por mí", en especial en personas de países que hace 30 años pertenecían al "campo soviético".

Factores económicos: La formación y nivel educativo de los ucranianos facilita su integración en el país huésped. En el corto plazo, estas personas pueden ser asimiladas a la economía con un desempeño laboral adecuado. La misma cercanía de su idioma a las lenguas eslavas de países miembros de la UE en Europa Central y Oriental posibilita su incorporación educativa y laboral.

Mano de obra preparada: Desde hace unos años, Polonia tenía una política migratoria laxa frente a la migración indocumentada proveniente de Ucrania. Esto, debido a que la economía polaca requería mano de obra y resultaba más conveniente permitir el ingreso de personas que pudieran desempeñarse de manera inmediata.

Otro factor de peso en esta situación es el hecho de que el país invasor es Rusia, lo cual propicia una empatía por parte de gobiernos y personas que temen correr una suerte similar en el futuro. 

Debido a la bienvenida que se está dando a los migrantes ucranianos –en Europa, Canadá, EU y hasta Japón– la agencia de Naciones Unidas encargada del tema (ACNUR) advirtió que el caso de Ucrania “debe sentar precedente para otras crisis de refugiados”, seguramente para promover una solidaridad a otras regiones del mundo que no tendrían ese tipo de recepción tan amigable. 

POR J. ALFONSO NIETO Z.

DR. EN ECONOMÍA; MINISTRO (R) DEL SERVICIO EXTERIOR MEXICANO

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