MALOS MODOS

Sobre la procuración de justicia

Como están las cosas, entre negocios de la familia del presidente, fogonazos legales entre los miembros o ex miembros de su equipo y el caso de Rosario Robles, vamos a necesitar una guía firme y clara. Eso, y amparos contra todo y contra todos, según parece

OPINIÓN

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Julio Patán / Malos Modos / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Foto: Especial

Cuando se trata del espinoso tema de la procuración de justicia, creo, compañeras, compañeros, que se impone un mínimo de autocrítica, en este sentido: no baja oportunamente de Palacio Nacional ni la información que debemos aplaudir, ni la que debemos silenciar, como no bajan instrucciones claras ni sobre las exigencias inaplazables, ni sobre las que son propias de la oposición moralmente derrotada y tienen por lo tanto que desaparecer, sepultadas en el negro olvido. No hay línea, pues. Así que hago un llamado fraternal al compañero Ramírez, a nuestro Chucho, para agilizar con urgencia el flujo de información.

Eso va a evitar, por ejemplo, que Epigmenio sufra tropiezos como el del otro día con Ayotzinapa (tropiezos no físicos, en este caso: no empiecen otra vez con el azotón del aeropuerto). Seguro que lo vieron en el programa de Ciro, cuando se hicieron públicas las últimas investigaciones. ¡Uf! Dejó de hablar como 30 segundos, pero el resto del segmento lo dedicó a recordarnos que él, como nuestro presidente, tiene siempre la boca llena de razón. Y ¡vámonos! Que dice que fue culpa del Ejército y de la Marina, y que a Peña Nieto habría que procesarlo. Resultado: un ratito después el presidente dijo que Peña es puro como la mirada de un niño; que el ejército entonces era otro, literalmente, y que lo dejemos en paz, no sea que las cosas se enreden con, por ejemplo, Cienfuegos; y que no hay bronca con la Marina, obvio. De veras, Chucho: ¿costaba mucho pasarle un papelito con instrucciones a nuestro Rambo, igual que se hace con, digamos, sus compañeros de ruta, caso de Lord Molécula? (A propósito: confirmen que ya logró encontrar el aeropuerto y volver a casa a tratarse las hemorroides.)

Luego está el caso de Gertz. Fíjense: la Suprema Corte determina que encerró a una mujer y acusó a otra por un crimen que no existe en términos jurídicos, las mujeres quedan liberadas y él, tan campante, sigue en el cargo, con las simpatías manifiestas del presidente. El problema es que no quedó claro qué hacer. ¿Callar, como hizo casi toda la comentocracia transformadora? ¿Volcarse en elogios al fiscal, a riesgo de ofender a la Suprema? ¿Volcarse en elogios a la Suprema, dando a entender que su proceder impecable se lo debemos realmente al presidente, pero evitar darle latigazos a Gertz? ¿Esbozar críticas mega tibias contra el fiscal y evitar a toda costa recordar que el presidente está con él? Nadie tuvo la prudencia de indicárnoslo. Y pues no: así no. ¿Qué piensan: que los moneros se van a mandar solos?

Lo digo porque, como están las cosas, entre negocios de la familia del presidente, fogonazos legales entre los miembros o ex miembros de su equipo y el caso de Rosario Robles, vamos a necesitar una guía firme y clara. Eso, y amparos contra todo y contra todos, según parece.

POR JULIO PATÁN
COLUMNISTA
@JULIOPATAN09

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