REFLEXIONES CONSTITUCIONALES

La marcha: una mancha más al tigre

Debemos cuidar que no se convierta en un elemento más de polarización, de consecuencias inesperadas

OPINIÓN

·
Alfredo Ríos Camarena / Columna Invitada / Opinión: El Heraldo de MéxicoCréditos: El Heraldo de México

En cualquier sistema democrático, el derecho que establece nuestra Constitución en su artículo 9, de libertad de reunión, constituye una columna vertebral de la libertad. En México, a pesar de lo incipiente de nuestra democracia, se ha respetado desde hace muchos años esta garantía individual, salvo excepciones menores.

No obstante lo anterior, en esta actual “guerra de marchas”, existen riesgos graves, vinculados a la polarización y al enfrentamiento exacerbado que vive aceleradamente nuestra sociedad.

Evidentemente el objetivo de la marcha no es para enmarcar un informe de gobierno artificial, que no existe en nuestra Carta Magna, ni en un ordenamiento legal y que sólo es un instrumento de propaganda del gobierno. Tampoco es para defender algún principio concreto, sino más bien el objetivo es el mismo que ha generado la estrategia presidencial: obtener el triunfo en las urnas en las elecciones que se avecinan.

Toda la temática oficial está enfocada en los procesos comiciales y, a pesar de que no se ha definido una ideología, se pretendió —desde un principio— establecer una diferencia entre los “buenos” y los “malos”, entre los “conservadores” y los “liberales”, para que el partido en el poder mantenga a las mayorías en esta absurda división.

No es verdad que todos los militantes de Morena y sus aliados sean de izquierda, y tampoco lo es que toda la oposición sea de derecha; existen millones de ciudadanos que siendo progresistas, socialdemócratas o comunistas, estén en contra de las políticas públicas que ha ejercido este gobierno, y que, en el fondo, están más ligadas al neoliberalismo que a la socialdemocracia.

Por ello, es fundamental que los partidos políticos, particularmente los de oposición, presenten a la ciudadanía plataformas ideológicas para que ésta pueda decidir, con base en proyectos y programas, su voto en el momento oportuno.

Seguramente vendrán cientos de miles de personas a esta marcha, pero, a pesar de que en algún momento el “lopezobradorismo” llenó las calles de la ciudad con temas relevantes, hoy simplemente se trata de más de lo mismo: afilar los machetes de su militancia para obtener el triunfo en 2024.

Lo grave y peligroso de esta política es que pueden venir enfrentamientos que van más allá del lenguaje inapropiado y grosero, y que se pueden convertir en hechos violentos que rompan el derrotero de paz interna, que hasta hoy mantiene la República, salvo –claro está— la violencia de las organizaciones criminales, que de por sí tienen descompuesta nuestra sociedad.

Bienvenidas las libertades cívicas. Qué bueno que se expresen en el marco de la Constitución y de la Ley. Sin embargo, debemos cuidar que ésta “mancha más al tigre” no se convierta en un elemento más de polarización, de consecuencias inesperadas y terribles hacia el futuro inmediato.

POR ALFREDO RÍOS CAMARENA

CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNAM

PRESIDENTE DEL FRENTE UNIVERSITARIO LATINOAMERICANO (1958-1962)

VICEPRESIDENTE DE LA SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAFÍA Y ESTADÍSTICA

MAAZ