TOUCHÉ

¿Importa el asesinato de un periodista?

El asesinato de Lourdes Maldonado es noticia en todo el mundo, pero de poco sirve mientras en este país, decir la verdad, signifique el riesgo de perder la vida

OPINIÓN

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Alejandro Cacho / Touché / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Foto: Especial

Hoy quiero invitarle a reflexionar un momento. ¿A usted le importa que maten a un periodista? Es probable que no. Más allá de la fama del periodista, de la cercanía que pudiera llegar a tener con su público o del morbo que naturalmente provoca la muerte de alguien conocido, para la mayoría se trata de una nota roja más, y ya.

Pero, lo realmente importante radica en cuál es el fondo de silenciar a un periodista. Piénselo. El verdadero objetivo no es asesinar a una voz crítica, a quien investiga y publica lo que no le conviene a alguien más. No. El verdadero objetivo de ese ataque cobarde es usted, aunque eso cueste una vida humana. Porque lo que buscan los asesinos de un periodista es evitar que usted se informe, que usted sepa lo que ellos quieren mantener oculto y que, seguramente, a la sociedad le afecta.

Mire, de no haber sido por los periodistas tal vez no nos habríamos enterado de las atrocidades de dictadores como Hitler, Pinochet, Fidel Castro o Gaddafi. Tal vez nunca hubiéramos sabido de la Casa Blanca, de la Estafa Maestra o del Señor de las Ligas. Probablemente ignoraríamos las complicidades de funcionarios públicos con narcotraficantes o de la venta de niñas en Guerrero. Y puedo seguir enumerando asuntos que nos atañen y nos afectan.

A los periodistas nos inculcan en las redacciones que nosotros nunca debemos ser la nota, sino que la nota radica en lo que hacen o dicen los demás. Esta bien, pero perdemos de vista que cuando matan a un periodista asesinan también la posibilidad de que usted se informe.

Por eso, el asesinato de un periodista no debe verse como una estadística más, ni como intento de manchar un gobierno. Nos debe importar a todos. Porque, mientras prevalezca la impunidad los asesinos, que casi siempre son quienes detentan el poder político, económico o el poder de la violencia, esos asesinos ganan y los demás perdemos.

Parece un lugar común decir que México es el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo, pero lo es. Aquí asesinan más periodistas que ene países en guerra. Aquí quedan impunes 9 de cada 10 asesinatos de periodistas, aunque el presidente diga que ya no hay impunidad.

Lourdes Maldonado, por desgracia, es la más reciente, y seguramente no será última. Temía por su vida, pidió ayuda y de todas formas la mataron. Asesinar a un periodista es una tragedia humana, sí; enluta y marca para siempre a una familia, por supuesto; indigna y sacude a todo el gremio, también. Hoy, para el gobierno, matar a un periodista es una molestia que hay que atender, pero debería verse como un crimen intolerable, porque es, principalmente, un atentado contra el derecho de usted, contra el derecho de todos, a estar informados.
 
El asesinato de Lourdes Maldonado es noticia en todo el mundo, pero de poco sirve mientras en este país, decir la verdad, signifique el riesgo de perder la vida.

POR ALEJANDRO CACHO
CACHOPERIODISTA@GMAIL.COM
@CACHOPERIODISTA

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