MALOS MODOS

Llámenlo clasismo si quieren

La verdad, la purita verdad, es que si esto fuera una película, el director de casting estaría de patitas en la calle

OPINIÓN

·
Julio Patán / Malos Modos / Opinión El Heraldo de México

Una carrera con títulos, logros académicos y demás no es garantía de que vas a desempeñarte como es debido en un puesto. Abundan los ejemplos en los sexenios anteriores, con Emilio Lozoya a la cabeza. Y en este. Digo, Napoleón Gómez Urrutia estudió en Oxford, sin mencionar que el Doctor Muerte, que puede presumir el peor manejo de la pandemia en el planeta Tierra, viene nada menos que de la Johns Hopkins.

Por el contrario, hay muchas formas de alcanzar el virtuosismo sin pasar por la escuela. No es el caso de las disciplinas de gran sofisticación tecnológica y altos grados de especialización, por supuesto. No discutamos tonterías: no hay modo de practicar un trasplante de corazón o diseñar una vacuna sin pasar por la academia. Lo contrario es tirar el dinero en carreteras y casas reventadas, pero construidas por el pueblo bueno. No obstante, abundan el talento y la eficacia sin títulos en la gastronomía, la música, los negocios o la política, claro que sí.

¿Quiero decir con esto que tiene razón la bienpensancia nacional cuando, ante las críticas por el nivel del equipo del presidente, se jala los pelos y clama a los vientos por nuestro clasismo?

Por supuesto que no, y me remito a dos ejemplos de los últimos días.

Uno es el de Javier May, asignado al Tren Maya. Don Javier no tiene estudios universitarios, en efecto: secundaria. ¿Ocupó su tiempo, en cambio, en volverse un experto en el ramo? Pues tampoco. Sabemos de él que es hojalatero y mecánico, que ocupó algunos cargos en el PRD, que fue presidente municipal de Comalcalco, diputado, senador y encargado de Sembrando Vida, un proyecto desastroso, lleno de turbiedades presupuestales y que, sobre todo, desembocó en una masacre ambiental, por la deforestación. ¿Le encargarían pues a May un proyecto que tiene que ver con las comunicaciones, el turismo y el medio ambiente? Yo tampoco.

El otro caso es el de Delfina, profesora de primaria con, ella sí, un par de maestrías, que no parecen servirle de mucho. ¿Se acuerdan de cómo nos acusaron, otra vez, de clasi-racistas por criticar su incapacidad para expresarse con algún tipo de estructura o coherencia, o sus desconocimientos basicotes en varios terrenos? ¿Recuerdan cómo pasaron convenientemente por alto que estaba acusada de pedir moches en el municipio de Texcoco? Bueno, pues los pidió. Lo dice la justicia. Y sigue ahí, al frente de la SEP, no exactamente con resultados como para enmarcar.

Bueno, pues lo mismo con el abogado Bartlett a cargo de los apagones, con el agrónomo Romero a cargo de la bancarrota de Pemex, o con el experto en centro arqueológicos que se encarga del INSABI, Juan Antonio Ferrer. Así que llámenlo clasismo si quieren. La verdad, la purita verdad, es que si esto fuera una película, el director de casting estaría de patitas en la calle.

POR JULIO PATÁN
COLUMNISTA
@JULIOPATAN09

CAR