DEFINICIONES

"Ayotzinapa vive, la lucha sigue y sigue"

Siete años de una verdad histórica sin convencer a las familias, endeble jurídicamente, ilegítima políticamente

OPINIÓN

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Manuel López San Martín / Definiciones / Opinión El Heraldo de México

Se cumplieron siete años de la desaparición de 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa. Son ya 84 meses de una herida que no cierra, de una verdad histórica que no convence a familiares de los estudiantes, fabricada para no pocos desde el poder, endeble jurídicamente e ilegítima políticamente.

La entonces PGR realizó una larga indagatoria, detuvo a más de 140 presuntos responsables— de los que la mayoría ya han sido liberados—, y concluyó que los normalistas habían sido quemados y sus restos, lanzados al río San Juan. Es lo que el entonces procurador Jesús Murillo Karam llamó verdad histórica. Los familiares jamás creyeron la versión. En buena medida, porque se les mantuvo lejos de la investigación. Ayotzinapa simboliza el fracaso de la procuración de justicia, representa la ausencia del Estado de Derecho. Es botón de muestra de instituciones lejanas y una política insensible.

No sólo fue la torpeza de un gobierno y la reacción a destiempo, sino su falta de tacto. En el fondo la indagatoria estuvo repleta de fallas; en la forma se manoseó el caso y la relación con los padres. La vanidad de Enrique Peña y su desapego con la realidad, volvió invisible a sus ojos el dolor que cargan las familias de 43 jóvenes.

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El presidente López Obrador ha tomado el caso como bandera de la justicia. Lo hizo desde antes de llegar al poder. En el cuarto aniversario de a tragedia, estuvo con las familias en el Museo Memoria y Tolerancia. Su primer decreto, ya como Presidente, el 3 de diciembre de 2018, fue para la creación de una Comisión de la Verdad. Lo firmó frente a los padres de los 43. “Con este acuerdo iniciamos el proceso de búsqueda de los jóvenes”, dijo esa mañana. El año pasado, en el sexto aniversario, de nuevo se encontró con las familias de los jóvenes desaparecidos.

Este año, así fue de nueva cuenta, el viernes de la semana que terminó. Son más de una decena de reuniones entre AMLO y padres de los 43. Hay nuevas órdenes de aprehensión, que incluyen a elementos del Ejército. También, mayor certeza de quiénes entorpecieron la indagatoria o, con toda alevosía, fabricaron pruebas. El nombre de Tomás Zerón destaca entre estos últimos. Hay nuevos elementos, nuevas líneas y nuevas pistas.

Aun así, el caso sigue sin estar resuelto. Una de las páginas más negras de nuestra historia reciente, pasa por esclarecerlo, castigar a los responsables y conocer, con verdad, qué sucedió. A siete años aún estamos lejos de eso, pero al menos, como no la hubo antes, hay voluntad.

La herida no ha cerrado. Sangra, porque no ha llegado la justicia, porque muchos de los responsables —por acción u omisión— están libres. Ayotzinapa vive, sí, y la lucha de las familias de los 43, sigue y sigue.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN

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