CLARABOYA

¿Hermandad latinoamericana?

El fin de semana pasado se llevó a cabo la sexta Cumbre de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que tuvo como objetivo contribuir al compromiso de fortalecimiento de la región

OPINIÓN

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Azul Etcheverry / Claraboya / Opinión El Heraldo de México

El fin de semana pasado se llevó a cabo la sexta Cumbre de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que tuvo como objetivo contribuir al compromiso de fortalecimiento de la región y el pronunciarse como un esfuerzo en contra de organismos multilaterales opresores. Dicho foro contó con la participación de países miembros y la observación de la Organización de las Naciones Unidas, la Unión Europea y China.

Como parte de los resultados obtenidos en este encuentro destacan la creación de la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio, así como la creación de un fondo de 15 millones de dólares para enfrentar el cambio climático y un plan de soberanía sanitaria con el que se pretende hacer frente al impacto de la pandemia por COVID-19 en la región.

Dicho evento no estuvo exento de polémica, los presidentes de Guatemala, Paraguay y Uruguay criticaron la participación de los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua donde se acusó se utilizan las herramientas del estado para someter las protestas civiles, detienen opositores y existen violaciones a los derechos humanos, además de que representantes gubernamentales como Mario Benítez, Presidente de Paraguay, desconociera el gobierno de su símil Nicolás Maduro en Venezuela, quien en respuesta abriera la posibilidad e un debate sobre democracia, libertades y neoliberalismo.

Cabe destacar que para este encuentro se esperaba que México formalizara su intención de modificar la Organización de Estados Americanos, de la que Estados Unidos es miembro, y se asumió una postura más mesurada en donde la CELAC juegue un mayor rol en la consolidación de la región y mejorar la relación con Norteamérica.

Mucho se habló previo al encuentro sobre el rol que México juega en Latinoamérica, considerando su relación profunda con Estados Unidos, no obstante nuestro país es y seguirá siendo referente continental independientemente de los intereses particulares de cada Estado de la región. Considero oportuno que se mire hacia otras latitudes para encontrar coincidencias y sus posibles beneficios, sin embargo nuestra interconexión existente con el norte del continente trasciende los discursos de una Latinoamérica hermanada, más cuando políticamente se tienen visiones tan contrastantes.

Este espíritu de comunión latinoamericana y caribeña sustantivamente se quedó sólo en eso. Si bien se trazaron algunos objetivos como la creación de una agencia espacial y la asignación de módicos recursos para intentar revertir las consecuencias del cambio climático, la realidad es que son más las diferencias que se tienen entre sus miembros que los consensos. Estas diferencias tan fundamentales que van desde lo ideológico (tan sólo desde el concepto de “democracia” que se tiene en cada país), que atraviesan lo económico con un bloqueo económico que tiene sumidos en la pobreza a millones de cubanos y venezolanos y llegan hasta lo migratorio, en donde hoy el Caribe tiene una de las peores crisis en su historia.

Me parece que es importante como región hacerles frente a desafíos comunes como la falta de desarrollo, la desigualdad, la migración o la violencia, sin embargo, esta reunión demostró más la falta de coalición, fraternidad y que las fronteras son más grandes que las coincidencias.

POR AZUL ETCHEVERRY
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@AZULETCHEVERRY

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