CLARABOYA

Dobles discursos

Esta semana llegó a México el presidente de Cuba Miguel Díaz Canel, con el fin de participar en la Sexta Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que se efectuó este fin de semana

OPINIÓN

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Azul Etcheverry / Claraboya / Opinión El Heraldo de México

Esta semana llegó a México el presidente de Cuba Miguel Díaz Canel, con el fin de participar en la Sexta Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que se efectuó este fin de semana. Además, fue parte de los eventos conmemorativos del inicio de la lucha de independencia de México, en donde previo al desfile militar pronunció un discurso en el que agradeció el apoyo del gobierno y pueblo de México frente al recrudecimiento del embargo multisectorial estadounidense, el cual dijo, se recrudeció tras las consecuencias de la pandemia por COVID-19.

Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador en un esfuerzo diplomático destacó las cualidades del gobierno cubano e hizo un llamado al gobierno del presidente Joe Biden para levantar el bloqueo que permanece sobre la isla, citando a George Washington para promover el respeto a las naciones menos poderosas. De igual forma llamó a la hermandad y reconciliación regional, a pesar de que las oleadas de migrantes centroamericanas y caribeñas de los últimos meses sean un reflejo inequívoco de la banalidad de su discurso.

Lo cierto es que hablar de la situación cubana siempre genera una división entre quienes apoyan al régimen y quienes buscan un cambio sustancial de los preceptos democráticos, sociales y comerciales que históricamente se viven en la isla. Esta dicotomía recobra un significado simbólico cuando el presidente cubano llega como parte de las celebraciones por el aniversario del inicio de la lucha de independencia, mientras que el parlamento europeo le exige a la Unión Europea sancionar a los funcionarios cubanos involucrados en la represión de las protestas de julio pasado en la isla, donde falleció una persona, decenas fueron heridos y cientos detenidos durante un enfrentamiento entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

En ese sentido, voces a favor de la visita se han hecho escuchar a partir de la tradición diplomática mexicana y la hermandad con los pueblos latinoamericanos que en ocasiones a modo se busca destacar. No obstante, también es importante señalar que este encuentro tiene otras aristas a considerar, como la intención que se tiene desde la política exterior mexicana de crear una unión latinoamericana de izquierdas que reemplace a la Organización de Estados Americano, evitando así intervencionismos norteamericanos y “apegarse a nuestra historia, realidad y a nuestras identidades” de acuerdo con lo mencionado anteriormente por el presidente López Obrador.

Más importante aún, durante la visita del presidente Díaz Canel a la embajada de aquel país en México, parte de la comunidad cubana radicada en la CDMX manifestó su descontento por la presencia del mandatario, cuestión que pareciera haber pasado desapercibida por las autoridades federales que se consideran “humanistas”, mientras que en la isla las movilizaciones civiles son reprimidas por medio de la violencia.

Resulta curioso analizar como la actual administración busca justificar sus discursos de fraternidad de izquierda mientras apoya gobiernos autoimpuestos, violentos y antidemocráticos. La misma izquierda que incansablemente acusa al neoliberalismo de todos los males actuales y también ratifica la implementación de un nuevo tratado de libre comercio con Norteamérica.

Las diferencias entre el discurso y la realidad son cada vez mayores, afortunadamente la sociedad está cada vez más dispuesta a realizar esa distinción.

POR AZUL ETCHEVERRY
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@AZULETCHEVERRY

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