COLUMNA INVITADA

El lenguaje es el primer obstáculo educativo

Al Doctor Modesto Seara Vázquez por sus 90 años de vida fructífera. ¡Felicidades!

OPINIÓN

·
Diego Alcalá Ponce / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

La necesidad de comunicarnos ha sido siempre la mayor de las preocupaciones. A través de tiempo nos hemos valido de múltiples recursos para tratar de comunicarnos entre semejantes, pero, sin lugar a dudas, el lenguaje ha sido el más efectivo de todos. La Facultad de hablar es uno de los dones más maravillosos con que la naturaleza nos ha distinguido del resto de los seres vivos. Sin embargo, es triste saber que, a pesar del tiempo que llevamos “evolucionando”, poco hemos avanzado, pues, cada vez nos comunicamos menos, y nos desentendemos más. La Lengua común, o única para todos por igual, que sería lo ideal, se antoja imposible.

No hablar el mismo idioma ha sido, es, y seguirá siendo, por siempre, el gran obstáculo para lograr una verdadera comunicación con toda la humanidad. Todavía hoy día, aun dentro de un mismo territorio, la lengua nacional se diversifica abruptamente. Los pueblos latinos, concretamente, son los que más resienten dentro de su cultura actual, la supervivencia de múltiples dialectos, que en vez de beneficiarlos los limita a la abierta convivencia con el resto de las comunidades. Por eso, incitar a los pueblos a que conserven su lengua original, que ha sido parte de su propio retraso socioeconómico, no conduce a nada, por el contrario, es permitir que sigan viviendo en la ignorancia y la miseria por siempre. En Latinoamérica, el español, como lengua general, es para todos por igual y no para unos cuántos que pretenden la desintegración social.

Nuestro país es todavía uno de esos tantos pueblos que comparte con los demás la desgracia de seguir contando en su población con millones de habitantes que aun conservan una gran variedad de dialectos como muestra de su cultura ancestral; y que “motivados” por las autoridades se sacrifican en aras de las tradiciones y costumbres que representan el atraso de sus vidas. Lo que trae como consecuencia, -ellos sin saberlo-que difícilmente puedan ser incorporados al contexto sociocultural actual porque su propia lengua no se los permite. Y es ahí donde la educación encuentra el primer obstáculo a vencer.

Para lograr integrar la diversidad del lenguaje y contar con uno solo que sea del dominio común, se requiere de algo más que la escuela, ya que además de los dialectos y el costumbrismo regional y hasta los modismos aportados por las nuevas generaciones, y que los mismos padres, maestros y autoridades permiten, poco a poco se van imponiendo, a grado tal,que predominan sobre la lengua oficial.

Y dada la poca importancia que se le da al estudio del español en las escuelas en todos los niveles, cada día crece más la población escolar que poco, o nada, sabe sobre su propio idioma. En el salón de clases, por ejemplo, solo se enseña-y medio aprende-español solo para salvar cursos o grados, más nunca para cultivarse, comenzando porque el lenguaje de los libros es distinto al que se está acostumbrado. De ahíel enfado de los alumnos al no comprender lo que se les pretende enseñar, pues, mientras el lenguaje de los libros y la escuela es uno, el del hogar otro, y el de la calle totalmente diferente… ¿En cuál se debe aprender?

Dentro de algunas décadas, las consecuencias serán lamentables si ninguna autoridad se preocupa por corregir a tiempo el serio problema que esto significa. Y como prueba de lo que señalamos, un nuevo y gran obstáculo está ya presente en nuestro lenguaje: ¡las redes sociales! Esas que lejos de enseñar, obstaculizan más el lenguaje al simplificarlo con íconos, signosy números. ¿Qué enseñará la escuela y qué la moderna tecnología? Ya veremos, solo es cuestión de tiempo para saberlo.Continuará…

POR DIEGO ALCALÁ PONCE
DIEGOALCALAPONCE@HOTMAIL.COM

PAL