COLABORADOR

Efectos del cambio climático en la CDMX

Los cambios en el medio ambiente en todo el planeta son una triste realidad que la humanidad deberá aprender a entender y redimensionar en las próximas décadas que están por venir

OPINIÓN

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Luis Miguel Martínez Anzures / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Los cambios en el medio ambiente en todo el planeta son una triste realidad que la humanidad deberá aprender a entender y redimensionar en las próximas décadas que están por venir. El entendimiento adecuado de esta situación hará la diferencia en las políticas públicas que logren generar muchos gobiernos en aras de atender este contexto de emergencia que apenas empieza. Múltiples regiones alrededor del mundo se enfrentarán a grandes desafíos inéditos en la historia de la humanidad y sería mejor que estuviesen preparadas. México es una de ellas.

De acuerdo con modelos climáticos incluidos en el Quinto Reporte de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), para finales de este siglo, la temperatura media anual de la CDMX podría incrementarse hasta 5 grados, respecto a su valor promedio ubicado entre 1986 y 2005.

Las proyecciones indican que se mostrarán aumentos cercanos a 1 grado en la temperatura media cada año, durante la próxima década, siendo una tendencia progresiva para los siguientes lustros y décadas.

Mientras el calor será mayor, la lluvia disminuirá.

“Se prevé que la precipitación disminuya hasta en un 10% para la segunda mitad de este siglo, en la región donde se encuentra ubicada la Ciudad de México. Cabe recalcar que reducciones en precipitación aumentaría la probabilidad de ocurrencia de sequía”.

Al respecto, es conveniente recordar que las características del Valle de México impactan en gran medida en la temperatura. Es por ello, que es más elevada en las partes bajas y menor en las partes altas. De hecho, la zona centro de la CDMX, la cual tiene más densidad urbana, más superficie asfaltada y menos espacios verdes, es la que tiene mayores temperaturas. Esta correlación de factores da como resultado la terrible situación que se vive en los últimos días en la CDMX y su periferia.

“Conforme una ciudad modifica el paisaje natural, transforma de manera significativa el contenido de calor en las áreas urbanizadas y amplifica el aumento de temperatura en la región con respecto a la zona rural. Por esto, la diferencia entre la zona urbana de la Ciudad de México y sus alrededores puede ser de 5 grados al amanecer, durante la estación seca del año, y de entre 1 y 3 grados en la estación lluviosa”.

Por todo lo anterior, es claro que, a partir de estos preceptos, el cambio climático no afectará de la misma manera a toda la CDMX.

En caso de que no se realicen acciones contra este fenómeno, la temperatura superaría los 4 grados en la capital; sin embargo, sus áreas más urbanizadas y pobladas podrían experimentar calentamientos mayores llegando hasta los 8 grados, ubicándose por arriba de la media anual. Estas áreas incluyen Iztapalapa, GAM, Tláhuac, Iztacalco y Venustiano Carranza.

Tomando en cuenta variables como sensibilidad a impactos económicos; disponibilidad de agua; Índice de Desarrollo Social, componentes de vivienda, salud, seguridad social, rezago educativo, pobreza, educación sanitaria; proporción proyectada de adultos a 65 años en condición de pobreza en 2050, el escenario luce aterrador para algunas demarcaciones ubicadas al norte y al oriente de la capital. Por lo que llevar a cabo un mapa de riesgos a partir de esta clase de ejercicios prospectivos, ayudarían en demasía, a consolidar un sistema de prevención de riesgos más eficaz y sustantivo en la aplicabilidad de sus acciones afirmativas.

Consolidar un organismo dedicado a monitorear los cambios en la tendencia de las modificaciones geoespaciales y meteorológicas, daría como resultado que la efectividad de las políticas públicas en este sentido, puedan responder con mayor prontitud y eficacia ante los retos que habrán de empezar a sortearse en los años que están por venir en ciudades como la capital del país, ahorrándole millones de pesos en recursos al gobierno de la ciudad. No es conveniente para ninguna administración, establecer políticas que solo hagan frente a cada situación que se vaya presentando, por el contrario, es más productivo y útil invertir en un sistema de prevención y monitoreo ambiental, basado en la evidencia científica internacional, que documentos como este ofrecen; para de esta manera, establecer mecanismos que den respuesta en el corto, mediano y largo plazo a estos retos. 

POR LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES
PRESIDENTE DEL INSTITUTO NACIONAL DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

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