ANECDOTARIO

“Viajes en el tiempo”

La cinta se filmó en Guadalajara y la Ciudad de México y pueden reconocerse sitios como la Casa Rivas Mercado en la colonia Guerrero o el Bar la Ópera en el centro histórico

OPINIÓN

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Atala Sarmiento/ Anecdotario / Opinión El Heraldo de México

Recrear el pasado en la pantalla de manera que parezca real requiere del arduo trabajo de todo un equipo de profesionales dedicados a la dirección de arte.

Un presupuesto generoso contribuye a producir con mayor autenticidad esos espacios y en la pantalla se nota dónde hay fondos espléndidos y dónde los hay escasos.

Reconozco que en España se produce mucho contenido ubicado en el pasado y cuenta con un alto nivel de personal capacitado en adaptar nuestra actualidad haciéndola lucir añeja.

Comenzaré con El Cid que narra, no siempre de manera fiel a la historia, las andanzas del héroe -mercenario para algunos- a quien se atribuye la reconquista de la península Ibérica.

La trama se desarrolla en el siglo XI, la Edad Media en auge, que está muy bien retratada en la pantalla chica. Ahora bien, los escenarios naturales con los que cuenta España actúan como un potente aliado para tal logro. Aún hay en pie castillos, puentes, murallas y recintos que datan de aquellos días.

El rodaje, llevado a cabo en Soria, Burgos o Zaragoza, convirtió a los escenarios, la ambientación, el vestuario y la fotografía en una amalgama impecable que reproduce la época de manera muy exacta. Algunas secuencias parecen incluso pinturas de museo.

Después está La Cocinera de Castamar un drama romántico de época basado en la novela homónima de Fernando J. Múñez. 

Esta historia se desarrolla siglos más tarde, alrededor de 1720 tras la Guerra de Sucesión en España. 

Los escenarios exteriores son reales también y está rodada en Madrid, Cuenca y Segovia, aunque todos los hechos que acontecen tanto en la cocina, como en el resto de los interiores, fueron recreados en un set con muy atinada exactitud.

En términos artísticos es una serie absolutamente preciosista y muy valiosa visualmente, en una sola palabra ¡Inmaculada!

Y finalmente la película mexicana “El Baile de los 41” situada a principios del Siglo XX en el México del Porfiriato. Dejemos a un lado si es fehaciente o no en cuanto a los hechos históricos. 

Lo que hay que destacar el trabajo de investigación requerido para la recreación legítima de la época porque se nota un presupuesto estrecho.

La cinta se filmó en Guadalajara y la Ciudad de México y pueden reconocerse sitios como la Casa Rivas Mercado en la colonia Guerrero o el Bar la Ópera en el centro histórico. 

Es visible el rigor y el esfuerzo del estudio sobre la época para representarla en la película, pero hay algo que se nota ficticio e inevitablemente te trae de vuelta a la actualidad.

La incógnita de si es posible viajar en el tiempo se despeja imaginariamente a través de este tipo de producciones; lograrlo verazmente son palabras mayores. Cualquier mínimo detalle puede hacer que te pase lo mismo que a Christopher Reeves en Somewhere in Time.

POR ATALA SARMIENTO
COLUMNAS.ESCENA@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@ATASARMI

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