TRES EN RAYA

Los aduladores

¡Que no le digan, que no le cuenten! No, no es el grito de un merolico de feria vendiendo un producto milagroso; es lo que se escucha los miércoles en la mañanera cuando se anuncia el ‘quién es quién en las mentiras de la semana’

OPINIÓN

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Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

¡Que no le digan, que no le cuenten! No, no es el grito de un merolico de feria vendiendo un producto milagroso; es lo que se escucha los miércoles en la mañanera cuando se anuncia el ‘quién es quién en las mentiras de la semana’. Pues así, igual, se invita aquí a que semanalmente se otorgue una mención a ‘los más arrastrados de la semana’.

A que sepamos y sometamos al escarnio público a los servidores más aduladores; que evidenciemos a los que prefieren actuar de forma zalamera ante los caprichos del emperador de Palacio Nacional a decirle lo que está de plano mal de sus ocurrencias —jamás estrategias.

Empezando con el mismo coordinador de Comunicación Social. O con la presentadora de las “no es falso, pero se exagera”. Quisiéramos saber, antes que nada, cómo es eso de que se presenta / replican lo que dice una empresa llamada Intelite (la cual según Presidencia no cobra), sin conocer los criterios que utiliza para su clasificación, de dónde obtiene su información y cómo trabajan.

¿En serio?, ¿así cuidan al presidente? ¿Tienen idea de lo que es validación y verificación de los datos, del control de calidad, el discernimiento? ¿O estamos hablando de propaganda de cabo a rabo? Las verdades que no son ciertas se llaman mentiras y eso es lo que ocurre cuando el ejecutivo federal afirma que no le paga a la antes mencionada empresa y que no filtran el material que esta les entrega.

Pero bueno, siguiendo esa burla, también sin cobrar comentemos quienes son esos funcionarios aduladores, arrastrados, advenedizos. Para esta semana brillan cuatro funcionarios, además de todos los que asistieron a la inauguración del esperpento de triplay que asemeja una pirámide en el zócalo capitalino.

Los nominados son: Jesús Ramírez, con las mentiras y la empresa que no cobra. Ricardo Monreal, al querer empujar al vapor una reglamentación de revocación de mandato, después del regaño presidencial y para darle gusto a López Obrador. Reglamento que sigue demostrando lo ilegal de la consulta del 2022 pues la ley no puede ser retroactiva.

Pero, bueno, se empeña en hacer evidente que lo que busca es un boleto para la grande. Que alguien le informe: su reglamento no pasará en el Congreso, y aunque él (y AMLO) culpen a la oposición, el tabasqueño enfocará su encono contra el zacatecano. Mientras tanto, Monreal ciertamente merece ser nominado a la presea del más grande adulador de la semana.

Claudia Sheinbaum, quien prefirió gastar recursos y tiempo en la “morenización” de la Ciudad de México implementando “nuevos” colores en la vestimenta y uniformes de algunos servidores públicos. El guinda-morena no se les ve bien. Eso sin olvidar que, milagrosamente, la pirámide-esperpento de la Plaza Mayor también la pagó una empresa, Ocesa al parecer...

Mejor hubiera sido que financiara la restauración de las protecciones para las ruinas de Templo Mayor que se encuentran ahí descuidadas a unos cuantos metros. Pero eso no habría sido show, claro que no. Hugo López-Gatell, el arrastrado asesino, al no explicarle a López Obrador porqué el covid sí es terrible en los niños y el verdadero riesgo de mandarlos al colegio.

Con tal de seguir en las luces, no le importa el peligro latente de una infección multitudinaria. Mención aparte merecen todos los que se presentaron ayer en el Zócalo para aplaudir la maroma histriónica de 500 años de resistencia indígena. Olvidaron la sana distancia, las prioridades en el gasto, la falsa austeridad, por no decir la veracidad histórica. Todo en aras de darle gusto al habitante de Palacio.

Esos son los nominados. ¿Cuál considera usted es el más descarado?

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM

MAAZ