AYER PENSABA DISTINTO

Las tres consultas

El problema de la consulta que se llevará a cabo el domingo es que, en realidad, son tres distintas: la legal, la política y la de los activistas irremediablemente esperanzados en ver un gobierno que no existe

OPINIÓN

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Fernanda Caso / Ayer pensaba distinto / Opinión El Heraldo de México

El problema de la consulta que se llevará a cabo el domingo es que, en realidad, son tres distintas: la legal, la política y la de los activistas irremediablemente esperanzados en ver un gobierno que no existe. Cada quien lee la pregunta que quiere encontrar.

En primer lugar, tendremos lo que dice boleta que, legalmente, es lo único que cuenta: “¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas etc. etc. etc…?” Más allá del enredo del fraseo, y las dudas ya muy comentadas en distintos medios sobre los posibles resultados concretos, hay un problema serio con el nivel de generalidad en el que está escrito. Jurídicamente, la pregunta es lamentable.

 ¿A qué se refiere con “decisiones políticas”? ¿Qué no todas las decisiones que toma un presidente son políticas? ¿Estas decisiones incluyen al poder legislativo?, ¿se van a evaluar los resultados de los programas sociales en gobiernos anteriores?, ¿de políticas de salud?, ¿de educación?... la pregunta culmina diciendo que el objetivo de esto sería “garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas” lo cual podría sonar como algo únicamente vinculado con la violencia y la inseguridad pero… ¿no una persona cuyo nivel de pobreza aumentó por la negligencia de un gobierno es también una víctima?, ¿o un niño que no tuvo una educación pública de calidad?

Si la pregunta no es clara, el significado de la respuesta seguirá el mismo destino. Más allá de si se consigue el mínimo requerido de 40% de participación (lo cual se ve francamente imposible), hay decenas de formas de entender jurídicamente los resultados. Una votación afirmativa puede significar cualquier cosa y esto justamente abre la puerta para que sea el presidente quien decida cuál es el significado que quiere darle.

Y ahí es donde entra la segunda consulta: la política. El presidente ha insistido en promover este ejercicio como una invitación para posicionarse frente al “juicio a expresidentes.” Aunque la Corte ha dicho que esta pregunta sería inconstitucional, promotores obradoristas recorren las calles con máscaras de Fox, Peña Nieto, Calderón, Salinas y Zedillo… y hay por todos lados militantes de Morena con pancartas que venden la consulta como banderazo para el juicio. No importa lo que diga la pregunta en términos legales, para ellos, la respuesta se leerá como una consulta sobre juicio a los antecesores de López Obrador.

Finalmente está la tercera consulta: aquella que solo existe en el imaginario de quienes quieren ver un rayo de esperanza para las víctimas del crimen organizado en el país. “Con la consulta se abrirá la posibilidad de esclarecer la verdad e iniciar procesos de justicia transicional,” aseguran activistas. Ojalá. Ojalá tengan razón. Si a alguien le debe este país es justamente a las víctimas y sus familias, pero el presidente López Obrador ha decidido abandonarlos. Ni la pregunta literal ni la campaña publicitaria de Morena alrededor de la consulta se dirigen ahí. Pensar que el presidente va a gastar la bala de la consulta en hacer algo que no ha querido hacer desde el inicio de su gobierno, no es más que un sueño.

Estas tres consultas corren de manera paralela con sus respectivos debates. Así que el domingo, cuando cierre la votación, no tendremos un resultado sino tres. Y solo con esa lupa puesta en cada campo de batalla será posible entender las dimensiones de haber transitado de manera tan desastrosa este primer ejercicio cívico de democracia directa.

POR FERNANDA CASO 
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@FER_CASO

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