DESDE AFUERA

¿Integración Latinoamericana? Sí, pero...

A lo largo de la historia, algunos presidentes, mexicanos y de otros países, han soñado con la idea de una América Latina unida

OPINIÓN

·
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

A lo largo de la historia, algunos presidentes, mexicanos y de otros países, han soñado con la idea de una América Latina unida.

Pero como decía el poeta Pedro Calderón de la Barca, "que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son".

¿Sería deseable? Sí. ¿Sería posible? Los poetas dicen que sí. La realidad dice que probablemente no.

Pero al mismo tiempo, la creación de un bloque latinoamericano es una idea que no puede descartarse con simpleza, y que además, es en alguna medida necesaria, pero tampoco aceptarse a ojos cerrados. 

Pero es una propuesta que no puede ser inmediatista, aunque puede ser comenzada por alguno, o algunos de los presidentes actuales, alentados como parece por un momento político que permite creer en coincidencias ideológicas.

Pero ideología y política son malos compañeros para procesos integracionistas. El único proceso con éxito, hasta ahora, es el de la Unión Europea, con todo y sus altibajos y debates internos, pero se ha desarrollado en base de décadas de trabajo, integración comercial  y una larga historia. Es por tanto un proceso complicado.

De hecho, con todo y su evidente desarrollo siempre quedan los países que se consideran únicos y a los que sus gobiernos alimentan la noción de excepcionalismo, como ocurrió en la Gran Bretaña hoy encabezada por Boris Johnson.

Porque gran parte del proceso no se trata sólo de decisiones de gobierno o de élites económicas, políticas o culturales, sino de convicciones de sociedades, a las que hay que convencer, no imponer. El Brexit es una muestra de esa necesidad: ni sociedades presuntamente educadas e informadas son capaces de superar sentimientos de incomprensión y temor al cambio.

Y América Latina está compuesta por sociedades complejas y contradictorias, donde el debate, la retórica y las conveniencias políticas hacen poco por países que en algunos casos apenas comienzan a integrarse como naciones reales, y donde muchas ideas y propuestas son adelantadas o rechazadas por razones ideológicas que por practicalidad.

Según los cuentos de la diplomacia, hace pocos años Celso Amorim, un influyente político brasileño muy cercano a Luiz Inácio Lula da Silva, negaba a México un carácter latinoamericano debido a su asociación comercial con los Estados Unidos. Es probable que ahora tenga otra idea.

La idea de integración regional fue presentada ahora por el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, en un discurso la mañana del sábado ante los cancilleres asistentes a la reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la organización que potencialmente podría ser el marco para un impulso que dejaría de lado a la actual Organización de Estados Americanos (OEA).

Pero de entrada no sólo debe considerarse la renuencia de algunos gobiernos por razones políticas propias, sino también la realidad de las conveniencias económicas y sociales.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS.
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

dza