DES... PROPÓSITOS

Tigray: Combates inhumanos en África

Se estima que actualmente 5.2 millones de personas requieren de ayuda humanitaria, y de ellas 1.8 millones sufren de inanición

OPINIÓN

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Agustín García Villa / Des... Propósitos / Opinión El Heraldo de México

La provincia de Tigray (seis millones de habitantes) que se ha visto envuelta en una cruenta guerra civil, es una región montañosa al norte de Etiopía (112 millones de habitantes) y constituye una de sus 10 principales etnias. Hace frontera al este con Sudán y al norte con Eritrea, país con el que recientemente Etiopía firmó un tratado de paz, que valió la obtención del Premio Nobel de la Paz 2019 a Abiy Amhed (44 años), primer ministro etíope desde 2018.

La actual situación en la provincia surge de un ataque armado por militantes del grupo nacionalista-marxista Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF) contra instalaciones militares, y la fuerte respuesta del gobierno central, que tomó Mekelle, capital de Tigray, quinta ciudad más poblada del país.

A los nueve meses de la acción militar inicial, la región ha sufrido grandes pérdidas materiales y humanas, unas 60 mil personas huyeron principalmente hacia Sudán, mientras la población civil que no pudo salir de la zona de combate enfrentó asesinatos en masa, saqueos, destrucción de instalaciones hospitalarias, y vías de comunicación. Se estima que actualmente 5.2 millones de personas requieren de ayuda humanitaria, y de ellas 1.8 millones sufren de inanición.

Hasta finales de junio, y en gran parte debido a la fuerte presión de organismos internacionales, el gobierno de Ahmed ordenó la salida del ejército de la región de Tigray. La ciudad de Mekelle fue inmediatamente retomada por simpatizantes del TPLF, que pese a sus grandes pérdidas se proclamó triunfador en el conflicto.

Pero el retiro de las tropas etíopes no significa que la guerra terminó. Se da por supuesto que el gobierno central mantendrá la presión y obstaculizará la llegada de ayuda humanitaria y para reconstrucción, por lo que en tanto no se logre un acuerdo entre el TPLF y el gobierno de Ahmed la región continuará bajo el acecho de la guerra, la violencia y la hambruna.

Lo más grave es la precaria situación de la sociedad civil, atrapada entre los dos bandos en pugna y que, al final de cuentas, sufre las consecuencias y sobre todo la violencia de la lucha por el poder. Esa es la brutal realidad que enfrentan infinidad de etnias en África, en países como Sudán, Camerún, Burkina Faso, Malí, Chad, Eritrea, Mozambique, Burundi, la República Centroafricana, El Congo y otros.

Es hora de que la comunidad internacional voltee a ver los grandes problemas que afectan a la mayor parte de los países africanos y apoye soluciones integrales para su desarrollo y no sólo ayudas coyunturales que no resuelven sus problemas de fondo.

Sería deseable que los proyectos comerciales y de desarrollo tan alardeados por las potencias se avocaran a la realización de grandes programas socioeconómicos y humanitarios. Es inadmisible que a éstas alturas del Siglo XXI subsistan genocidios, hambrunas y deshumanizantes desesperanzas, como las que viven  muchas regiones africanas.

POR AGUSTÍN GARCÍA VILLA
ANALISTA ECONÓMICO
ORBE@ELHERALDODEMEXICO.COM

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