AYER PENSABA DISTINTO

Su gabinete no le funciona

La lealtad no es suficiente y el presidente parece estarlo entendiendo tarde y de malas

OPINIÓN

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Fernanda Caso / Ayer pensaba distinto / Opinión El Heraldo de México

“90% honestidad y 10% experiencia” fue la fórmula que el presidente anunció en 2019 para la conformación de su gobierno. La frase, más allá de lo polémico, es extraña. De entrada, hace parecer que, a mayor honestidad, menor espacio queda para la capacidad y viceversa, como si fueran excluyentes entre ellos. Para él lo son.

Bajo esa lógica, empezó a armar su gabinete: menospreciando la experiencia, la técnica y el conocimiento y favoreciendo lo que él entendía por honestidad que, en realidad, era mera lealtad a su persona. Como ejemplo está el titular de la CFE, Manuel Bartlett, a quien nadie se atrevería a acusar de honesto. O el titular de Pemex, Octavio Romero Oropeza, quien siendo Ingeniero Agrónomo y sin experiencia alguna en el sector energético asumió el control de la empresa más grande del Estado solo por su cercanía con López Obrador.

A casi tres años de gobierno, es posible afirmar que la fórmula 90-10 fracasó. Los niveles de inseguridad, pobreza y desigualdad siguen creciendo de forma descontrolada. Los principales proyectos del sexenio como Jóvenes Construyendo el Futuro, La Guardia Nacional y la reactivación del campo mediante la siembra de árboles han sido un desastre. No hay medicamentos en los hospitales, no se tiene una idea real de los números de deserción escolar por la pandemia y la corrupción sigue siendo el pan de cada día. 

La lealtad no es suficiente y el presidente parece estarlo entendiendo tarde y de malas. La salida de Irma Eréndira Sandoval de la Secretaría de la Función Pública es una muestra de ello. Más allá de las posibles razones políticas detrás de esta decisión, hay una realidad indiscutible: la secretaria no dio resultados.

En un gobierno cuya bandera era el combate a la corrupción, se esperaría que la SFP fuera un centro de inteligencia agresivo y profesional. Esa dependencia debió haber aprovechado los primeros años del sexenio  para revisar todos los contratos de la “larga noche neoliberal” a fin de dar un mínimo de sustento a  las acusaciones del presidente en las mañaneras, con documentos y pruebas. Irma Eréndira no pudo. Y como ella, el gabinete está lleno de personas leales pero ineptas que no le sirven al presidente y no le sirven al país.

Y mientras el presidente parece hacer corajes con su equipo, abre cada vez más espacios a organización que desafía todas sus premisas de buen gobierno: los militares, a quienes ha entregado desde la construcción de sucursales bancarias, hasta la seguridad del país.

El Ejército es una organización cuyos escalafones están basados estrictamente en el mérito, la preparación y la antigüedad; cuyos mandos tienen sueldos más altos que el presidente y no se redujeron en la ola demagógica de la “austeridad”,  y cuyos elementos han trabajado con presidentes de todo los colores sin cuestionar nunca su lealtad con base en las intenciones del jefe. En las filas de la SEDENA y la Marina se valora la capacidad técnica, se hacen exámenes de conocimientos periódicos y se premia la capacidad de ejecución. La ideología política, en ese espacio, sale sobrando.

Tal vez sería momento de que el presidente entienda que lo que se necesita no es poner a los militares a gobernar, sino hacerse de un gabinete que cuente con la característica que él tanto admira del Ejército: que den resultados. Quedan 3 años de gobierno. Todavía está a tiempo de dar un golpe de timón.  

POR FERNANDA CASO 
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dza