FUERA DE TONO

La disputa fratricida por la sucesión

La disputa por la sucesión presidencial ha comenzado. Es imposible no verla en la nota publicada este fin de semana por el New York Times

Hernán Gómez Bruera / Fuera de Tono / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

La disputa por la sucesión presidencial ha comenzado. Es imposible no verla en la nota publicada este fin de semana por el New York Times, en la que se le imputa al canciller Marcelo Ebrard la responsabilidad política frente a lo ocurrido en la Línea 12.

Si una nota como esa hubiese sido iniciativa del propio diario, o incluso instigada por la oposición, habría aparecido antes de las elecciones. Si apareció una semana después es porque tiene que ver con la lógica política de la sucesión presidencial.

Casualmente, se omite mencionar expresamente una responsabilidad por parte del actual gobierno capitalino, cuando es evidente que las tres últimas administraciones de la ciudad la comparten.

Por la naturaleza de las fuentes a las que el diario tuvo acceso, además, es muy posible que haya contado con información privilegiada que pudo surgir, tanto de personeros del gobierno mancerista como de fuentes cercanas al actual.

Casualmente, esta nota se publicó en el mismo medio donde funcionarios del gobierno capitalino habrían sido una de las fuentes para criticar el manejo de la pandemia por parte del subsecretario Hugo López Gatell, y que presumiblemente también derivó de filtraciones como esta.

Dudo que una mujer íntegra y leal al presidente, como es Sheinbaum, se involucraría conscientemente, por mera ambición política, en una operación que daña seriamente a la 4T. No se descarta, sin embargo, que integrantes de su equipo hayan formado parte del entramado.

Casi con toda seguridad conoció de esta operación  Hugo Scherer, ese reconocido consultor político –tan brillante como oscuro-- que lo mismo trabajó para Carlos Salinas y Manlio Fabio Beltrones, que para campañas del PAN, del PRI o Morena. Alguien a quien la jefa de gobierno quizás escucha más de lo que debiera.

Como ya he explicado, Hugo es primo del consejero jurídico del presidente, Julio Scherer (https://bit.ly/3pPbcRy), aunque en la oficina de este último aseguraron a esta columna que no existe una relación profesional ni política entre ambos. Incluso que llevan tiempo distanciados.

La disputa por la sucesión presidencial no comenzó con esta nota en el Times. Ya se había manifestado el año pasado durante el proceso interno en Morena –que tanto daño causó al partido--, cuando Porfirio Muñoz Ledo se enfrentó a Mario Delgado con un nivel de violencia verbal sin precedentes.

Difícilmente esa disputa surgió de la “locura de Porfirio”, como algunos creen. Tristemente, fue motivada por estrategas políticos, como Hugo Scherer, carentes de convicción ideológica y sobrados de ambición.

Animado por sus propios intereses, que nada tienen que ver con la 4T, este estratega parece haberle metido en la cabeza a la jefa de gobierno la perversa idea de que Ebrard debe ser apartado a como diera lugar.

Posiblemente por su temor a Monreal, Sheinbaum aceptó desde el inicio de su administración el manto protector de este poderoso consultor y estratega, sin reparar en que este último tiene su propia agenda e intereses, que entre otras cosas pasan por destruir al canciller.

Ni a Marcelo Ebrard ni a Claudia Sheinbaum les beneficia empezar una guerra por la sucesión tres años antes de la elección. Algo así solo podría beneficiar al tercero en discordia y que, más pronto de lo que nos imaginemos, veamos a Monreal perfilándose hacia la silla presidencial.

POR HERNÁN GÓMEZ BRUERA
HERNANFGB@GMAIL.COM
@HERNANGOMEZB

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