PRI, el apestado

El perder la mitad de la CDMX ha sido un mensaje muy fuerte en detrimento de Morena, pero si nos ponemos a ver el dato que a continuación expongo

PRI, el apestado
Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

El perder la mitad de la CDMX ha sido un mensaje muy fuerte en detrimento de Morena, pero si nos ponemos a ver el dato que a continuación expongo, encontramos que ese golpe es más una impresión que un hecho real: la población que pasó a estar gobernada por este instituto político versus la que perdió, no tiene comparación.

La población de las 11 gubernaturas que ahora se pintan de guinda es de 17.6 millones de personas; los habitantes de las 10 alcaldías que pierde Morena en la Ciudad de México es de 4.5 millones.

Regeneración Nacional arrasó; con lo cual el sentimiento del contrapeso generado por la oposición es eso, un sentir. No hay verificativo tal en la realidad. Así, lo único que quedaba como “victoria” de las fuerzas contrarias al partido oficial era el Congreso, haber conseguido romper la mayoría calificada de Morena en la cámara baja.

Sin embargo ahí también el orgullo y la felicidad de “Va por México” resultan pasajeros. Y es que Andrés Manuel López Obrador ya anunció que, negociando con los diputados del PRI en la Cámara Baja, Morena podría alcanzar nuevamente lo que se conoce como “la mayoría para fines constitucionales”. Lo intentará, que no quepa la menor duda. Su dicho impacta, obviamente.

Pero lo que en realidad más cimbra es la respuesta dada por “Alito” Moreno, quien sin empacho alguno abrió las puertas de par en par para tener una reunión con AMLO. Para mayor señal, lo anunció saliendo de una reunión con la coalición de la que forma parte, donde se subrayó la necesidad de trabajar en conjunto y como un contrapeso real al poder ejecutivo. De poco sirve que dijera que será un diálogo público lo que ocurra entre él y el presidente de la República.

Lo único que logró Alejandro Moreno es ser visto como lo que en realidad es: un personaje al servicio de AMLO. Y los números no le ayudan y sí, en cambio, confirman la sumisión del Revolucionario Institucional a la 4T: el dirigente del PRI perdió todas las gubernaturas que tenía ese partido (de las 8 en disputa, 7 ya son territorio de Morena, y San Luis Potosí pasa a ser del PVEM, que para fines prácticos es lo mismo).

El PRI se ha reducido a la nada; hubiera acaso significado algo de haber resultado victorioso en Nuevo León, pero sin la Sultana del Norte, no pinta para nada. Quizá por eso AMLO se esmeró tanto en golpear a Adrián de la Garza en sus conferencias mañaneras (fue sancionado por el TEPJF por ese motivo específico)... El ejecutivo federal se aseguró de llevar al Partido Revolucionario Institucional a la mínima expresión. El PRI y su dirigente no deben confundirse.

La alianza ‘Va por México’ no los quiere. De hecho, para nada habría necesitado al PRI para ganar en la CDMX, o para conservar Querétaro y Chihuahua. El PRI sí necesitó, en cambio, a la alianza. Todo lo que “ganó” el PRI fue gracias a esta. Porque el farolear con respecto a los 70 diputados es colgarse tanto de la alianza como del premio de “compensación” y, lo peor, ahora ofrecerlos de forma cínica para que, con ellos, la 4T alcance la mayoría calificada.

Aunque, eso sí queda claro, el único que quiere y necesita al PRI en estos momentos es AMLO, por lo que a alianzas en el congreso se refiere y, con ello, el PRI quedará en la misma clasificación que ha pasado a ocupar el PVEM: venderse caro y al mejor postor. Lo que Vicente Fox no logró, Alejandro Moreno lo está alcanzando. Hacer que el PRI sea el epítome de la peste y, dentro de los apestados, “Alito” es el más.

Quiso ser el nuevo títere de AMLO y está a punto de lograrlo. Cierto, siempre podrá defenderse repitiendo lo que circula en Twitter: “Con tantos priistas que se han ido a Morena, de aquí en adelante ya no se llamará Morena, ahora es PRIeta”, pero eso no será nunca justificación ni premio.

Tampoco podrá esconder la hediondez que emana de quienes rematan al PRI. Hoy, el PRI es el nuevo apestado de la política nacional, y quienes contribuyeron a ello buscan convertirlo en PRIMOR.

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM

MAAZ


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