ANECDOTARIO

“Condenados”

Las áridas montañas aragonesas dan la bienvenida a una triste historia del rock español. Triste porque no tiene un buen desenlace

OPINIÓN

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Atala Sarmiento/ Anecdotario / Opinión El Heraldo de México

Las áridas montañas aragonesas dan la bienvenida a una triste historia del rock español. Triste porque no tiene un buen desenlace.

“Héroes, Rock y Silencio” es el nombre del documental que narra el ascenso y la caída de “Los Héroes del Silencio”, una banda con visión y ambición que tenía muy claro su camino.

Todo comenzó en Zaragoza en un festival de rock en 1984 en lo que se llamó “La Movida Zaragozana”. Ahí participó un muy jovencito Enrique Bunbury con su propio grupo y por otro lado Juan Valdivia, guitarrista. Él descubrió el potencial del vocalista y lo invita a conformar el conjunto al que se unirían más tarde Joaquín Cardiel, bajista, y Pedro Andreu, baterista.

Son los mismos integrantes del grupo los que van contando su propia historia a bocajarro y con brutal honestidad, dejando clara su trascendencia al haber nacido en medio de una época en la que el pop mandaba en la industria musical y por eso ninguna disquera quería ficharlos.

Aquí comparten cómo tuvieron que defenderse y negarse a que les integraran trompetas y teclados a sus canciones para darles un sonido más comercial, u oponerse a que les pusieran de bailarinas en sus presentaciones promocionales en los programas de televisión.

A esto se sumaba la poca simpatía por parte de la prensa española porque les parecían “raros”. Triunfaban en el resto de Europa, eran ídolos en Alemania, pero los críticos en su tierra natal los trataba con inclemencia.

Conmueve conocerlos y saber que, aunque eran chicos muy seguros de sí mismos, tenían un profundo grado de timidez y la actitud petulante ante la prensa era solo una coraza defensora.

Pero “Héroes” llega mucho más allá y desvela mitos como el de que “Sirena Varada” fue compuesta y grabada en una noche de drogas y alcohol en un estudio en Londres. “No es ningún mito, es una realidad” dice contundente Bunbury ante la cámara. Y luego el mismo Juan acepta que las drogas los estropearon mucho.

Estremece conocer como el silencio los fue aplastando al grado de romperlos.

El disco “El espíritu del Vino”, al parecer, es el responsable de que se gestaran los primeros grandes desacuerdos creativos entre Juan y Enrique. Giraban y pasaban 9 horas sin hablarse entre ellos en una camioneta y el único lugar en el que se entendían era el escenario, y no era a través de palabras, sino de música.

Pero lo que más aplaudo de esta producción es que destaca el talento de Juan Valdivia. Y es que la esencia de “Héroes del Silencio” no es solo la potente voz y arrolladora personalidad de front man de Bunbury, es el sonido impar de las guitarras de Juan el alma de sus canciones. En pocas palabras, sin Juan, no hay héroes ¡Punto!

Trece años, 4 discos. Fueron héroes y entre ellos solo quedó el silencio porque llamarse así fue su inexorable condena.

POR ATALA SARMIENTO
COLUMNAS.ESCENA@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@ATASARMI

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