SIN FILTROS

La corona patriarcal

Me indigna, me irrita, me sorprende que a plena luz del siglo XXI los concursos de belleza sigan existiendo; cosificando a la mujer

María Milo / Sin Filtros / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Supuestamente nos están educando para que creamos que podemos ser cualquier cosa, pero nos sigue persiguiendo la idea de que el físico debe ir por encima de todo lo demás. Una verdadera amenaza para la igualdad de género.

El problema y la crítica que estoy por arrojar no tiene como objetivo atacar a ninguna de las mujeres que compiten, sino traer una reflexión que invite a pensar en este sistema que objetifica a la mujer. El cual además, justifica sus objetivos y principios con la excusa de que el concurso ha evolucionado.

¿El concurso ya no es machista porque se hacen preguntas? Pero una de las rondas concluyentes consiste en hacer desfilar a las mujeres en bikini. ¿Y qué podemos decir de los requisitos para poder participar? El no poder tener más de 28 años, ¿no que la belleza no solo radicaba en al apariencia física? ¿Qué no podría ganar miss universo una mujer de 40 años porque su edad de oro ya pasó?

“Las mujeres son perfectas como son.” Otra frase que intentan usar para justificarse. Si hubiera el mas mínimo interés por el bienestar de las mujeres, las personas detrás de esto sabrían que aunque ese comentario sea con la intención de elogiar, termina siendo contraproducente, porque solo nos recuerda que nuestro aspecto es evaluado constantemente.

Hace unos días, la tenista mexicana Juliana Olmos ganó la final del Dobles femenil del masters 1000 de Roma. ¿Y quién habló de eso? ¿Cuánta difusión se le dió? ¿Qué nos dice esto sobre los valores que tenemos como sociedad? Que no importa qué tan alto lleguemos o cuánto luchemos, nuestra apariencia como mujeres siempre será lo más importante.

Lo más triste es que mientras escribo estas líneas, no puedo dejar de pensar en todas esas niñas que vieron el concurso desde sus casas, ¿qué mensaje permitimos que recibieran? (Texto destacado) Claro, primero que estamos aquí para satisfacer, para complacer. Que nuestra felicidad y éxito penden de un hilo sostenido por todos menos nosotras mismas.

Segundo, que no podemos olvidar que la mujer “guapa"; es la que tiene las posibilidades de ser escuchada y adquirir poder. Huh, ¿pero qué tipo de poder? Un poder débil del que realmente no estás a cargo, porque solo existe si los demás se disponen a reconocerlo, además de que tiene fecha de caducidad.

Somos cómplices del machismo cuando aceptamos nuestra sexualización y nos cegamos a una realidad que realmente solo beneficia a unos cuantos. Que perpetua el daño psicológico y emocional de miles de mujeres. Porque la realidad es que ser conscientes sobre los estereotipos, no es suficiente para protegernos del ideal de belleza.

De hecho, según un estudio realizado por psicólogos de Princeton y Stanford, cuanto más sexualizada se muestra a una mujer, más tendencia tienen los demás a verla como objeto. ¿Entonces cómo queremos avanzar en la equidad de género?

Esta conversación ya no se trata de respetar lo que cada mujer quiera hacer, sino de estar conscientes de los daños y repercusiones que esas acciones causan en el resto de las niñas, jóvenes y mujeres del mundo. Existe una línea muy delgada entre la libertad de escoger ser quienes queramos ser, y la autocosificación.

No pretendo decir que debemos evitar y excluir la belleza, sino ponerla en el lugar que le toca. Detrás de muchas otras cosas que son más importantes.

POR MARÍA MILO
IG: @MARIAAMILO
BLOG: WWW.MARIAMILO.BLOG

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