Ser madre en México

“El amor de madre es el impulso que permite a un ser humano llegar a lo imposible” Marion Garretty.

Ser madre en México
Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

La celebración del Día de las Madres podría parecer insulsa y vacía, llena de clichés y otro día más para el consumismo a ultranza. Sin embargo esto no siempre fue así, desde la antigua Grecia se celebraba a Rhea, la madre de los dioses; posteriormente en Inglaterra se instauró “el domingo para servir a las madres” y; durante la guerra de secesión en Estados Unidos, un grupo de madres lideradas por Ann Maria Reeves Jarvis, se organizaban los llamados “clubes de trabajo del día de las madres” y esencialmente eran reuniones educativas para la salud e higiene de las participantes, pero su idea principal era conmemorar “el día de las madres” como protesta pacifista durante la guerra civil. En México llegó en 1922  a manera de importación dedicada al consumo focalizado.

Ahora bien, más allá de los orígenes de este día, debemos preguntarnos en realidad ¿qué significa ser madre en México? Según Octavio Paz, en su obra más afamada, El laberinto de la soledad, la madre mexicana conlleva un aura virginal (religioso), un consuelo para los desamparados y también la abnegación ante las vejaciones cometidas por el entorno machista (la personificación de “la chingada”, como la madre violada). Parece que en nuestro país, celebrar a la madre es -una forma- de ofrecer disculpas por los malos tratos propinados a la figura materna.

En la actualidad mexicana, la cual es más parecida a una novela de terror que a un Estado, la celebración del 10 de mayo hasta podría resultar hueca, insultante. En nuestro país existen más de 80 mil personas desaparecidas desde hace 15 años, miles de fosas clandestinas, millones de muertos (varios miles de estos no identificados) y en tan solo el 2020 existieron 3,723 feminicidios, aunque solo 900 fueron tipificados de esta manera. Es decir, en México, hay millones de madres buscando a sus hijos e hijas, velando a sus seres queridos, siendo asesinadas (casi 11 diariamente), dejando orfandad, lágrimas y duelo por todo el territorio nacional. No hay nada que celebrar.

No puedo dejar pasar la ocasión de mencionar lo ocurrido en Guadalajara, donde a tres jóvenes hermanos, fueron víctimas de un “levantón” (presuntamente por el crimen organizado), solo para aparecer horas después asesinados y con signos de tortura. ¿Qué motivos tiene para celebrar la madre de estos muchachos? ¿Qué motivos tenemos para celebrar este día? Hoy solo se siente la tristeza, la rabia, la desolación, la impotencia y el miedo. ¿Hacia dónde va el Estado mexicano? ¿Quién nos protege? Hoy las madres mexicanas vivimos con un nudo en la garganta por nuestra seguridad y por la de nuestros hijos.

Es de vital urgencia la exigencia de recuperación del pacto hobbesiano, necesitamos un Estado que vele por la seguridad de la sociedad. Hoy más que nunca nos vemos en la obligación de reivindicar “el día de las madres” como un día de lucha y de clamor por seguridad y paz en nuestro hogares, como un día en que el amor nos abrace a todas las madres mexicanas, un día en el cual podamos vivir sin temor e incertidumbre. Hoy, como madre, me sumo al dolor de aquellas que buscan desesperadamente a sus hijos, a aquellas que han tenido que enterrar a uno de ellos, a las madres que viven injusticias de todo tipo y a las madres que exigimos un Estado de derecho con un grito que se ahoga en el pecho.

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR

dza


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