Lo patético de la vacuna mexicana

Ninguna empresa farmacéutica nacional tiene el calibre para lanzar una propuesta para desarrollar un biológico de este tipo

Lo patético de la vacuna mexicana
Carlos Mota / Un Montón de Plata / Opinión El Heraldo de México

La vacuna mexicana contra el COVID es una fantasía onírica que gravita en la mente de la gente. El secretario de Salud, Jorge Alcocer, dijo que él no se puso la vacuna que deseaba, porque no existe: la dosis mexicana.

En círculos científicos circula la idea de que esta vacuna no se ha desarrollado por falta de financiamiento público. Si el gobierno dispusiera de los recursos, ya la tendríamos, porque los científicos mexicanos son excepcionales, se piensa.

Pero todo eso es un sueño guajiro que lo único que ha hecho es exhibirnos frente al mundo. No nos hagamos tontos. México no tiene una vacuna ni un proyecto firme al respecto porque simple y sencillamente la industria farmacéutica nacional es mediocre. Es un grupo de empresas que se especializó en fabricar genéricos y en la replicación de modelos inventados por corporaciones innovadoras globales.

La carencia de una vacuna en un país que se las da de tener científicos muy chipocludos refleja tres problemas: (1) Ninguna empresa farmacéutica nacional tiene el calibre para lanzar una propuesta para desarrollar un biológico de este tipo; no tiene ni los
investigadores, ni el plan de negocios. Nada. (2) El mercado de capitales no es profundo ni está listo para demandar una innovación de esta naturaleza en el país —a diferencia de Estados Unidos, donde cualquier emprendimiento se bursatiliza velozmente—. Y (3) no hay liderazgos empresariales visibles en el sector: ¿dónde está quien imagine y diseñe un sector salud robusto, fundamentado en empresas privadas?

Las compañías farmacéuticas nacionales agacharon la cabeza, tras la estrategia del presidente Andrés Manuel López Obrador de subcontratar a la UNOPS para hacer una mega compra internacional, que los dejó medio afuera de la ecuación.

Si bien la Canifarma que dirige Rafael Gual ha señalado recientemente que en la industria existe la capacidad de producción de esta vacuna, lo cierto es que todo mundo nos lleva la delantera y ahora el país pepena entre Asia y América del Norte para ver quién no sólo nos la quiere vender, si nos la puede entregar ya, porque tenemos una demora grave en la vacunación.

La culpa de nuestras omisiones no la tiene sólo el gobierno. Si México ha de avanzar en la sofisticación de su sistema de salud necesitamos que las empresas farmacéuticas nacionales sofistiquen propósito y estrategias. Que se fusionen; que se capitalicen; que contraten científicos y les paguen bien. Que busquen en los mercados de capital públicos y privados financiamiento; que no lloren por el gobierno. Que sean empresarios, pues.

CARGAMOS

La empresa de logística de última milla Cargamos, de Iván Ariza, creció 600 por ciento en 2020. Funciona tipo Uber: los dueños de camiones y vanes dan servicio de acuerdo con la demanda de comercio electrónico, que es explosiva.

Por CARLOS MOTA
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