DIPLONOTAS

Las Pymes y el comercio internacional

La excesiva burocracia, justificada por los agentes aduanales, a veces llega a ser una carga constante para las empresas

Beata Wojna/ Diplonotas / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

“Una fotografía del domicilio a color en donde se aprecie nombre de calle, número, fachada de domicilio declarado ante el SAT; de no tenerlo poner datos en una hoja y pegar en la fachada y posteriormente tomar foto”. Así es como la empresa de logística DHL ha formulado uno de los requisitos que recientemente ha solicitado a una Pyme que conozco, para liberar unas muestras de productos cuyo valor es únicamente 460 pesos que llegaron desde la Unión Europea a una aduana en la Ciudad de México.

A eso hay que sumar el acta constitutiva que se pidió a la Pyme, ya registrada en el padrón de importadores y con una trayectoria de importaciones desde Europa. Asimismo, en DHL quisieron revisar los poderes del representante legal, comprobante de domicilio, contrato de arrendamiento de la oficina y solicitaron rellenar tres formatos.

Cuando relato en Europa la letanía de requisitos de DHL, no me lo creen porque, en principio, a México y a la UE les vincula el acuerdo de libre comercio que debería servir para facilitar el intercambio entre los dos lados del Atlántico. Sin embargo, cuando lo experimento en México, sé que es una realidad que se repite a diario en muchos ámbitos.

México es uno de los grandes centros del comercio internacional. Se trata de un país que antes de la pandemia exportaba 460 mil millones de dólares e importaba más de 455 mil millones, según la Secretaría de Economía. Podríamos pensar que, siendo el primer socio comercial de los Estados Unidos, México haya conseguido sofisticar los procesos de despacho aduanal y hacerlos más amigables a las empresas. Nada más lejano de la realidad.

La excesiva burocracia, justificada por los agentes aduanales con el invariable “así lo exige la ley”, es una carga constante para las empresas. Las grandes corporaciones saben defenderse mejor. Los que realmente sufren son los pequeños y medianos empresarios, a quienes los agentes aduanales doblegan con una infinidad de requisitos. Con la corrupción, tan frecuente en estas situaciones, se cierra el círculo vicioso del comercio exterior mexicano.

Las barreras no tarifarias que existen en México, un país cuyo PIB tiene un fortísimo componente de comercio internacional, es un hecho del que no se habla mucho ¿Será porque nos hemos acostumbrado a las burocracias absurdas? Quizás sí, aunque lo cierto es que no avanzar modernizándose es retroceder. Es lo que le está pasando a México, que ocupa el lugar 53 en el último reporte del Banco Mundial, del 2018, sobre el desempeño logístico. Se trata del índice que en más de 160 países evalúa, entre otros aspectos, el proceso de despacho de aduanal.

Mientras que en otras partes del mundo se introducen las aduanas electrónicas y se discute la aplicación de las tecnologías blockchain al comercio internacional, en México seguimos a la antigua, pidiendo una foto de la fachada de la oficina, además de una decena de otros documentos, para justificar la existencia de una Pyme y permitirle sacar de la aduana un paquete de muestras.

POR BEATA WOJNA
PROFESORA DE RELACIONES INTERNACIONALES EN EL TECNOLÓGICO DE MONTERREY
@BEATAWOJNA

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