¿Un problema para México y Turquía?

La reputación de las instituciones de un país es un intangible simbólico que se traduce en respeto y admiración 

¿Un problema para México y Turquía?
Marta Tawil / Agenda Levantina / Opinión El Heraldo de México

En el actual sexenio, caracterizado por la falta de interés del Presidente en el mundo exterior, permanece el consuelo de pensar que el manejo de las relaciones internacionales de México queda tácitamente en manos de diplomáticos profesionales. No siempre es el caso, como muestra el reciente escándalo, tras darse a conocer las amenazas de Isabel Arvide contra empleados del Consulado de México en Estambul

Periodista sin experiencia diplomática, Arvide fue designada como cónsul en esa ciudad turca de gran relevancia estratégica, histórica, cultural, social y económica mundial, en julio de 2020. Una ciudad, además, en la que, en 2014, ante un nutrido grupo de empresarios en Estambul, el expresidente Enrique Peña anunció el inicio de "una nueva era" en las relaciones México-Turquía.

Desde hace casi una década, México reemplazó a Brasil como el principal socio comercial de Turquía en Latinoamérica. 

Un elemento que facilitó el acercamiento bilateral fue la membresía de ambos en el G20, en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, y en MIKTA, foro multilateral informal integrado por los Ministros de Relaciones Exteriores de México, Indonesia, República de Corea, Turquía y Australia. 

El programa Visión 2023, elaborado por el gobierno del entonces primer ministro Erdogan, consideró el objetivo de incrementar el comercio bilateral y la inversión en petróleo y gas con México. 

En agosto de 2019, se inauguró una nueva ruta aérea que conecta Estambul con la Ciudad de México y Cancún. En 2015, la Agencia de Cooperación y Coordinación de Turquía (TIKA) abrió su primera oficina regional de coordinación de programas en la capital mexicana.

Desde luego, el lamentable episodio con Arvide no revertirá las interdependencias con Turquía en las esferas política, económica y cultural, iniciadas desde hace más de una década. La continuación y profundización del acercamiento bilateral e interregional forman parte integral de las estrategias nacionales de desarrollo de Turquía y, al menos eso esperaríamos, también de las de México. 

La cuestión es que la reserva del Presidente de México ante asuntos internacionales, así como la endeble atención a la institucionalidad por parte de funcionarios o la improvisación, no ayudan a proyectar una imagen positiva del país, y menos aún a articular estrategias razonadas y estables. 

El tema de la imagen de nuestro país fue uno de los problemas centrales que enfrentó la política exterior del gobierno de Enrique Peña. Sigue por resolverse. 

Por MARTA TAWIL.
INVESTIGADORA DE EL COLMEX
ORBE@ELHERALDODEMEXICO.COM

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