Ventana al Mar de Cortés

Como en el amor, hay personas con las que regresarías sólo para comprobar si aún los unen ciertos sentimientos. Esto es igual, sólo que descubres mayores y mejores motivos sobre porqué ese lugar o persona es mágica

Ventana al Mar de Cortés
Rocía Marfil / Lugares que inspiran / Opinión El Heraldo de México

Estoy comenzando con esta maravillosa oportunidad que es poder compartir en esta columna; zambullirme en este tema que me apasiona, contarles de lugares inspiradores, de esos que dejan huella en la memoria, no sólo física, sino emocional, esos a los que siempre vas a querer regresar por mucho tiempo que pase. Una que ha vivido en 12 países del globo, y pretende seguir haciéndolo, ha encontrado lugares a los que siempre quieres volver.

Como en el amor, hay personas con las que regresarías sólo para comprobar si aún los unen ciertos sentimientos. Esto es igual, sólo que descubres mayores y mejores motivos sobre porqué ese lugar o persona es mágica, ya que has madurado y eso te da la perspectiva para encontrar nuevas razones para escogerla.

Para mi primera zambullida elegí un lugar que apenas conocí, pero al que regresaré. Este sitio es La Ventana, un paraje mágico en Baja California Sur. A 45 minutos de La Paz, este noble lugar me recuerda a tantos otros que eran así, pequeños, con una población escueta y, en su mayoría nómada, donde todos se conocían y siempre la sonrisa, buena energía y sencillez predominaban.

Pero, ¿por qué La Ventana? Justo porque se abre una “ventana” de viento a diario, donde los apasionados de este elemento pueden aprovechar y hacer bailes sobre el agua con sus cometas de colores, practicando el kite surf, deporte que mueve a tantos forofos por el mundo y que, según ellos, La Ventana, es un paraíso.

Así lo viví yo, una que no practica este deporte, aunque para todo hay tiempo; un lugar donde se palpa el amor hacia éste, rodeado de desierto y cactus de todos tamaños, y con un mar de color turquesa para sumergirte observando, la Isla de Cerralvo, aunque en realidad se llama Isla Jacques Cousteau, ¿hace falta decir más?

Otra maravilla de la naturaleza donde se pueden ver peces de colores y fauna como leones marinos y ballenas, en su tiempo, por supuesto, es justo frente a uno de los hoteles hecho con más cariño en los que me he quedado en mucho tiempo: Ventus Bay. Habitaciones bajo una palapa, con sencillez, pero con un mimo exquisito, restaurante donde todo es delicioso, desde el avocado toast, hasta el aguachile, un lugar que no hay que perderse, sobre todo llegando a él, pues como todas las cosas bellas en la vida, hasta llegar a ellas, te suelen poner el camino algo difícil, para que justamente al llegar, lo aprecies. Eso me pasó con Ventus Bay y con este pueblo.

Descúbranlo si pueden, ya que tiene una magia que acaricia en cada uno de los lugares que alberga, pasando por Todos Santos y, por supuesto, el acuario del mundo, ese Mar de Cortés que se impone, ya que se mantiene intacto y da vida a una fauna tan viva y numerosa que es imposible no querer acudir a su llamado.

POR ROCÍO MARFIL
@MARFILRO

avh 


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