El derecho: Entre apocalípticos e integrados

Un conocido filósofo del Derecho, H.L. Hart, sostenía que los legisladores no son dioses y no siempre encontraremos leyes que atajen cada supuesto que afecte a las personas

El derecho: Entre apocalípticos e integrados
Juan Luis González Alcántara / Columnista invitada / Opinión El Heraldo de México

Hace algún tiempo, cuando Umberto Eco analizó el impacto que tuvo la imprenta en la masificación de la cultura, nos desdibujaba las posiciones disyuntivas que se generaron en esa sociedad: los apocalípticos, como aquellos que asimilaban en la imprenta una divulgación generalizada que destruiría el desarrollo de la sociedad y la forma de generación del conocimiento, y por el otro lado, los integrados, los cuales sostenían que la masificación es un factor fundamental para consolidación democrática de nuestra sociedad.

El internet nos vuelve a colocar en esa misma bifurcación; hay quienes piensan que la compenetración tecnológica en la sociedad significa la extinción y aniquilación de las formas en que “ordinariamente” convivíamos, por ejemplo, para los abogados la plática de pasillos en los tribunales; para otros el ritual diario del café antes del trabajo, o la belleza sutil que existe en firmar con una pluma fuente un escrito de demanda, ven en este mundo tecnificado la desaparición de esos rituales analógicos, son “apocalípticos”.

Pero, el contexto social de la pandemia por el COVID-19, nos empujó a ver y preocuparnos por el papel que juega la tecnificación digital en nuestra sociedad para integrar, o bien, excluir a la población, pero sobre todo nos obligó a ser “integrados”, ya sea por necesidad o por convicción.

Es por ello que resulta de gran interés que la Corte Suprema de Reino Unido en una sentencia sostuviera que, de conformidad con su marco jurídico, las plataformas tecnológicas que prestan servicios de transporte mantienen una relación de trabajo con sus choferes, ya que éstos se encuentran subordinados y, por ende, tienen derecho a un sueldo mínimo y pago de vacaciones, al no influir éstos en los términos y precios de contratación con los clientes.

Esa sentencia marca un hito en la forma que debe de ser visto, de acuerdo con la realidad de cada país, el impacto de que tienen las aplicaciones tecnológicas con las personas y usuarios del servicio, denotando que no siempre será necesario emitir una nueva ley, sino vía la interpretación, ajustar la regla a la realidad.

Un conocido filósofo del Derecho, H.L. Hart, sostenía que los legisladores no son dioses y no siempre encontraremos leyes que atajen cada supuesto que afecte a las personas; serán los que apliquen las leyes los que deban de ajustarlas a la nueva realidad.

México no puede ser ajeno a los cambios tecnológicos ni al impacto de los mismos en la vida de las personas, debemos de voltear ya a ver cómo están resolviendo problemas similares en el mundo, y ver si puede ajustarse a nuestra realidad; tomando en cuenta que no obstante exista una falta de regulación, el problema podrá resolverse buscando siempre privilegiar a las personas y a los usuarios, sin que se impida el desarrollo de más tecnología o se inhiba la creación de nuevas aplicaciones.

POR JUAN LUIS GONZÁLEZ ALCÁNTARA
MINISTRO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

avh 


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