¿Una verdad absoluta?

Estas dificultades son grandes para los que escriben en regímenes totalitarios

¿Una verdad absoluta?
Juan Luis González Alcántara / Columnista invitada / Opinión El Heraldo de México

Bertolt Brecht consideraba que cualquiera que pretenda escribir sobre la verdad y, con ello, combatir mentiras e ignorancia, se enfrentará a cinco dificultades: 1) Se debe de tener el coraje de escribir sobre ella, sin importar que sea suprimida en cualquier lado.

2) La astucia de reconocerla, no obstante, se encuentre velada.

3) El arte de usarla como un arma.

4) El juicio para elegir en manos de quién se convierte en efectiva.

5) Las agallas para propagarla entre todo ello.

Estas dificultades son grandes para los que escriben en regímenes totalitarios, pero también existen en países donde se goza de libertad.

Así, encontramos que una de las principales razones por las que se escribe, analiza o emite una opinión es para relatar una verdad; la cual, si bien puede ser una cuestión de percepción personal o una visión parcial de cosas y hechos, siempre debe de tenerse la oportunidad de ser difundida.

En cuanto a la verdad, es innegable que aún quedan intelectuales que hacen de su búsqueda el principal aliciente de sus esfuerzos, pero, entre muchos otros, este motivo ha perdido fuerza, debido a que la época actual, con su escepticismo y su pragmatismo, se ha empeñado en desprestigiar a la verdad como valor absoluto. Nos parece absurdo este ataque sistemático al concepto mismo de esta palabra, pero no por ello es menos cierto que un gran número de escritores revelan los perniciosos efectos de esta tendencia, y de hecho no escriben en busca de la verdad.

El control de este concepto siempre ha sido una tentación de gobernantes o de Estados, pues consideran que a partir del discurso oficial se crea una verdad institucional que les ayuda a que los gobernantes se sumen o sometan a sus planes. Obras de la literatura que reflejan futuros distópicos, como El Cuento de la Criada, 1984, Fahrenheit 451, entre muchas otras, parten de la premisa de que es a partir de una sola verdad —la construida por el Estado o individuo— la que controlará de manera más efectiva a las personas y se asegurará la viabilidad del régimen.

No pretendo decir que actualmente nos encontramos en una situación así o similar, sino simplemente quiero resaltar la importancia de procurar que toda verdad siempre sea escuchada; que siempre existan medios o canales de comunicación abiertos a todas las opiniones o verdades, y que nunca el Estado, o individuo alguno, sea dueño absoluto de la única voz o verdad.

Por ello, todos debemos tener valentía de escribir la verdad; astucia para distinguirla de entre las muchas ideas, opiniones y noticias que nos lleguen; arte para usarla y resaltar nuestras opiniones e inconformidades; juicio para depositarla en los medios y canales, como El Heraldo de México, que procuren que se escuche, y tengan agallas para decirla.

POR JUAN LUIS GONZÁLEZ ALCÁNTARA
MINISTRO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

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