Cuando el pasado es presente y futuro

En lo público, el resultado inmediato es la erosión de las instituciones lo que empieza a justificar en el imaginario colectivo la creación de nuevas o simplemente a su sustitución por la voluntad del justo

Cuando el pasado es presente y futuro
Óscar Sandoval / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

México está geolocalizado en la mentira. Ya sea en la del pasado o en la del presente, es cada vez más difícil elegir una postura porque el mayor peligro es la mentira disfrazada de verdad. El común denominador es que un mismo hecho es utilizado para buscar, como obsesión, tener la razón.

En lo público, el resultado inmediato es la erosión de las instituciones lo que empieza a justificar en el imaginario colectivo la creación de nuevas o simplemente a su sustitución por la voluntad del justo. En esta ruta, no pasará mucho tiempo antes de que haya acuerdo en percepciones de los ciudadanos, por ejemplo, en generar la necesidad de una nueva Constitución.

Estamos oyendo, pero no escuchando al presidente López Obrador. El 5 de febrero de 2019 en Querétaro habló incisivamente de dos temas que hoy, nuevamente están en la agenda: Los hidrocarburos y “el recordar que México es un país libre, independiente, soberano”.

El factor sorpresa no es parte de la estrategia de la #Mañanera. Hay, como hemos dicho en este espacio, el despliegue de una extraordinaria estrategia de comunicación que logra, entre otras cosas, acuerdo en lo que busca el Presidente.

En aquel discurso hay un tercer tema de la mayor relevancia, “nosotros, como aquí también se ha dicho, buscamos una nueva transformación y correspondería tener una nueva Constitución. Pensamos que no hay condiciones para eso (…) podría dejarse para el porvenir”.

¿Cuándo es el porvenir? La respuesta depende no de la coyuntura, sino de dónde este colocada la opinión pública al momento de plantearlo. A mayor acuerdo de que el pasado es el culpable de nuestro presente, mayor necesidad de cambiar las condiciones que plantean el futuro.

La opinión pública no gobierna, crea condiciones para gobernar incluso más allá de la ley. México tiene mucho que reflexionar. Estamos dando más peso a lo que opinamos que a lo que queremos o buscamos como país, tal vez porque en el fondo no lo sabemos.

Las campañas electorales rumbo a la elección de junio 2021 están exaltando que los seres humanos necesitamos de la ficción para transitar por la realidad.

El problema es que empezamos durante el momento de gobernar estamos también instalados en la ficción. ¿A poco las movilizaciones de Félix Salgado Macedonio son por la certeza de que su gubernatura cambiaría necesariamente la vida para bien de los guerrerenses?

Ver únicamente los errores del pasado en conjunción con los aciertos del presente, más allá de la popularidad de quien gobierna, son misiles que disparamos y que están programados para volver a nosotros mismos. ¿Queremos eso?

Por ÓSCAR SANDOVAL
CONSULTOR, SOCIO DE 27 PIVOT
OSANDOVALSAENZ@27PIVOT.COM
@OSANDOVALSAENZ

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