Contra los gringos

El problema radica en la terquedad de la 4T de regresar a un modelo económico y político propio del siglo pasado

Contra los gringos
Ezra Shabot / Línea Directa / Opinión El Heraldo de México

La identidad mexicana se conformó de diferentes factores, uno de ellos el sentimiento anti norteamericano en una relación admiración – odio que comenzó a debilitarse a partir de la década de los 90’s del siglo pasado, cuando el TLCAN afianzó el comercio entre ambos países y los agravios históricos del pasado cedieron ante los beneficios de una nueva relación que se construía poco a poco.

La llegada de Trump y sus hordas racistas al poder, nos regresaron de un plumazo al pasado de un mutuo rechazo y desconfianza entre ambos actores. El punto de acuerdo entre Trump y López Obrador se situó en su denominador común de apoyo a políticas aislacionistas y ajenas a la globalización como concepción del mundo. Mexico cedió en temas migratorios e incluso en el TMEC, a cambio de la no intromisión de los Estados Unidos en temas de derechos humanos, o electorales en nuestro país.

Pero la llegada de Biden y los demócratas a la Casa Blanca rompieron con la ecuación anti globalizadora. Para la nueva administración, los asuntos laborales, electorales, energéticos y medioambientales, son un tema de de geopolítica y específicamente de seguridad regional. La afinidad entre Biden y Trudeau en Canadá les permitirá superar desacuerdos como el oleoducto Keystone XL, mientras las diferencias entre Washington y México se ahondan ante la disparidad de sus agendas.

Por ello el diálogo López–Biden gira en torno a una negociación ríspida y desconfiada. La mercancía más preciada en este momento es sin duda la vacuna contra el COVID. Por distintas razones México llegó tarde y mal a la compra y reparto de las mismas, y ahora existe la oportunidad de obtener un buen producto de manera rápida y efectiva.

Recibir vacunas de los Estados Unidos va a costar y no precisamente dinero. Los temas energéticos, ambientales y laborales contemplados en el TMEC, serán el arma principal para que el gobierno de Biden provea el antídoto para el coronavirus. Hoy, los estrechos socios comerciales son de nuevo vecinos distantes con visiones radicalmente distintas de ver a Norteamérica y al planeta en su conjunto.

Desentonar del proyecto reconstructor de la globalización propuesto por Biden será una apuesta peligrosa y eventualmente suicida. El problema radica en la terquedad de la 4T de regresar a un modelo económico y político propio del siglo pasado y de una Guerra Fría hoy inexistente.

Este anacronismo que vio una posibilidad de triunfar a través de Trump y sus locuras, nos lleva directo a la confrontación directa con el gigante que trata de volver a ser el líder mundial en un nuevo concepto de la globalización.  Volveremos a quedar del lado erróneo de la historia.

POR EZRA SHABOT
EZSHABOT@YAHOO.COM.MX
@EZSHABOT

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