¿Empoderamiento según quién?

No he podido parar de pensar en la controversia que explotó la semana pasada a raíz de la presentación de la canción "WAP" en los Grammys

¿Empoderamiento según quién?
María Milo / Sin Filtros / Opinión El Heraldo de México

El movimiento de las mujeres hacia la lucha de equidad crece y se fortalece. Sin embargo, a veces me da la sensación que las ideas que nos venden sobre empoderamiento son todo menos eso. Las industrias se han aprovechado de la causa para conseguir fines propios y lucrar con nuestras metas y heridas.

El National Center on Sexual Exploitation condenó la presentación de los Grammys diciendo que contribuye a la explotación de las mujeres al normalizar y glamourizar los estereotipos como objeto de deseo. Nos están vendiendo la idea de tomar las riendas de nuestra vida y nuestro cuerpo a través de discursos disfrazados.

Un artículo de Marie Claire que investigó la industria de la música reveló que el sector del pop es “un negocio de 4,000 millones de libras anuales, en donde los hombres ocupan el 67.8 por ciento de los puestos de trabajo y poder”. En su libro, Por qué es importante la música, David Hesmondhalgh afirma que “grandes estrellas femeninas del siglo XX han quedado atrapadas en una cultura de profunda mercantilización”.

Vivimos en un mundo donde es mucho más fácil cosificar el cuerpo de la mujer porque las imágenes mediáticas nos han acostumbrado a ello. Hoy en día son pocas las personas que se alarman al ver a una artista desnuda en la portada de un disco. Pero si nos presentaran a un hombre objetificado, nos resultaría chistoso o desagradable, reaccionaríamos diferente que con la mujer.

La verdadera cuestión aquí es qué ideas estamos consumiendo sobre el empoderamiento. Porque existe una línea muy delgada entre la libertad y la autocosificación. Esto último nos hace creer que nuestro cuerpo es una herramienta para obtener poder, cuando en realidad es un poder débil del que realmente no estamos a cargo, solo existe si los demás se disponen a reconocerlo.

Somos cómplices del machismo cuando aceptamos nuestra sexualización. Capitalizar el cuerpo y llamarle empoderamiento es cegarnos a una realidad que realmente sólo beneficia a unos cuantos. Claramente debemos deshacernos de los tabúes y creencias que mortifican y oprimen la sexualidad de la mujer, pero no podemos decir que eso es empoderamiento si al hacerlo se esclaviza y comercializa con ello. Las mujeres poseemos áreas de valor que van mucho más allá del cuerpo.

En una entrevista a Cardi B, misma artista que llevó a cabo el show en los Grammys, le preguntaron que si era feliz con su vida, respondió que a veces, que aunque ha podido echarle la mano a su familia y conseguir algunas cosas, la manera en la que ha hecho dinero le quitó gran parte de su felicidad.

La realidad es que tenemos la libertad de escoger, pero no todas las decisiones nos harán verdaderamente libres a largo plazo. Estamos luchando y educando para que se nos respete, tengamos autoridad y podamos ser lo que queramos, pero mientras sigamos reforzando el ideal de que nuestra validación está en lo que los demás piensen de nuestro cuerpo, nunca podremos sernos fieles ni ejercer un verdadero empeoramiento basado en la dignidad que tenemos como seres humanos.

POR MARÍA MILO
IG: @MARIAAMILO
BLOG: WWW.MARIAMILO.BLOG

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