¡Lo serán ustedes!

La Santa Inquisición ya no se basa ni siquiera en cuestiones ideológicas; responde ahora a humores, a suposiciones, creencias, a lo que intuye, piensa, cree

¡Lo serán ustedes!
Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

¡Qué maravilla! Dos años y meses de mentiras. Acusaciones que nunca se sustentan, informes que no se brindan, críticas que se hacen y dañan reputaciones, aunque jamás se comprueban. La Santa Inquisición ya no se basa ni siquiera en cuestiones ideológicas; responde ahora a humores, a suposiciones, creencias, a lo que intuye, piensa, cree y querría AMLO y sis seguidores que sucediera. Una inquisición que se basa en otros datos, los suyos, que nunca aparecen.

Un gobierno que paga —de más— para destruir lo bueno que existía en México —¡había mucho!— y el cual sigue sin probar cuál fue la corrupción pasada. Lo que es peor, los corruptos confesos como Emilio Lozoya no pisan la cárcel.

La misma “austera” administración que exige a los empresarios no despedir empleados, pagar el IMSS y los impuestos, pero que ha recortado más del 30% de las plantillas de servidores públicos, y que sigue insistiendo en ello (ahora en la SEP); una administración que pide que rueden cabezas, no importa si estas sí sabían pensar.

La magnánima gobernanza tiene sus prioridades establecidas, clara y estratégicamente. Así, el personal hospitalario del sector privado sigue milagrosamente sin recibir las vacunas anti covid; total, ellos no votarán por Morena. Como tampoco se han tenido jornadas de vacunación en la alcaldía Benito Juárez, tal vez porque es perdidamente panista.

En cuestión de dinero, la 4T es tan ilusionista como el mago David Copperfield: sabe a la perfección cómo desaparecerlo. Más de 110 millones de pesos de 109 fideicomisos que se esfumaron porque estaban corrompidos (no hay pruebas y no importa; lo dijo el ‘cabecita de algodón’ de la mañanera y eso es lo que cuenta), y seguimos sin conocer su uso o destino.

Desaparecieron también los recursos del FONDEN, por lo que hoy, que arde la sierra en Arteaga, Coahuila, y Santiago, Nuevo León, no hay dinero para siquiera intentar contener dicho incendio. Las miles de hectáreas de bosques perdidas, poco importan.

Increíble que cuando un consorcio de empresarios fue beneficiario de condonaciones fiscales por millones de pesos no mucho tiempo atrás, recibe hoy como premio adicional créditos por $150 millones de pesos. Algo sumamente lógico y justificable, máxime cuando el presidente dijo que no se haría lo primero ni lo segundo, esto es, rescatar a empresarios (no importa si estos operan en lo individual o como grupo asociado). Minucia si uno de dichos socios se llama Epigmenio Ibarra; cercano comunicador y propagandista del régimen. Pobres socios, en realidad, ¡con esto apenas podrán afrontar el golpe que significó la pandemia! Máxime cuando su negocio (hacer series para la televisión) fue de los pocos rubros que tuvo ganancias el año pasado...

Pero lo que vale oro es la justificante de Andrés Manuel: “Epigmenio Ibarra [el presidente no mencionó a sus otros asociados: Televisa y TV Azteca] es un periodista honesto, no es chayotero y nosotros no apoyamos ni damos créditos para que hablen bien del gobierno. No repartimos chayote ni entregamos subvenciones... Epigmenio es un periodista honesto y tiene muy molesta a la mafia del poder”.

Insisto, ¡lo que se tiene que sufrir para ser un periodista que recibe un crédito por esa cuantía! Seguro Lord Molécula, Lady Corredora Keniata y Carlos Pozos, mejor conocido como “el reportero del parche mentiroso”, ya están formados para poder recibir créditos, no de igual valía, pero sí en cómodas mensualidades.

Las prebendas, las canonjías y el chayote no existen en la 4T. Muestra inequívoca de ello es John Ackerman, quien maneja un apoyo del CONACYT de 5 millones de pesos, al tiempo que se están cerrando los apoyos a los científicos en México. Sin olvidar el programa que tiene en el Canal 11, donde pudo demostrar su misoginia al apropiarse del mismo, portándose como todo un patán con Sabina Berman. El mismo Canal 11 dejó de ser un medio serio para ser un apologista de la turbia Cuarta Transformación. Si no me creen, vean el contenido de uno de sus más recientes programas, repasando todas las sentencias del ex ministro José Ramón Cossío. El mismo jurista que, coincidentemente, fue difamado hace unos días por Lopez Obrador.     
Así que cada vez que escucho que Epigmenio, Villamil, Ackerman y otros corifeos acusan sin pruebas a los críticos del régimen (incluyendo a articulistas que, como su servidora, intentan argumentar de la manera más seria, prudente, objetiva e informada los elementos que indican un retroceso autocrático por parte del actual régimen federal en nuestro país), a jueces (que tienen el valor civil de frenar los desplantes déspotas del presidente López Obrador) y a todos quienes señalan los yerros del señor de Palacio, solo puedo sonreír y sentir pena por ellos.

Son unas pobres víctimas que de forma honestamente hipócrita están al servicio de AMLO. A sus acusaciones —así, lanzadas en general— solo puedo responder, también en lo general: ¡Lo serán ustedes!

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM

jram


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