Abrir y morir

El heroico trabajo de médicos, enfermeras y en general el personal que directamente atiende a los pacientes, no puede sustituir la falta de insumos

Abrir y morir
Ezra Shabot / Línea Directa / Opinión El Heraldo de México

Cuando se dio a conocer el dato de crecimiento del PIB del 2020 en nuestro país, la cifra de -8.5% sonó menos mal de lo que se esperaba. La reactivación del sector manufacturero norteamericano permitió al sector exportador mexicano recuperarse rápidamente de la parálisis ocasionada por el cierre de la economía durante los primeros meses de la pandemia.

Pero no fue así para el resto del sector productivo nacional cuyas caídas superan por mucho el promedio nacional del PIB. Esto implica el cierre de miles de empresas, la pérdida de millones de empleos, y el crecimiento de una economía informal con los ingresos y más bajos y sin ninguna prestación social.

El número de contagiados y fallecidos por coronavirus y sus efectos colaterales ocasionados tanto por las secuelas que produce la enfermedad, como por la saturación de hospitales que impide tratar  con eficacia el resto de los padecimientos, terminó por construir un ambiente de desencanto y muerte dentro de la sociedad mexicana.

 Frente a la narrativa oficial que describe un México que ha “domado la pandemia ”y cuyo sistema hospitalario, desarticulado de pies a cabeza por la actual administración, colapsa ante un alud de pacientes infectados de COVID, más de 300 mil muertos en una contabilidad realista nos demuestran el grado de desastre de la estrategia sanitaria.

Ante la ausencia de un plan de vacunación concreto para la mayoría de la población y la irracional negativa para apoyar económicamente a las empresas, la única alternativa es salir a ganarse la vida con la mayor protección posible, esperando no contagiarse, y si desgraciadamente es así, contar con un sistema inmune capaz de resistir al virus y sus efectos. El heroico trabajo de médicos, enfermeras y en general el personal que directamente atiende a los pacientes, no puede sustituir la falta de insumos, ni realizar esfuerzos sobrehumanos para evitar la mortandad .

La improvisación y la negativa a ajustarse a parámetros científicos, aunado a una desastrosa política de apoyo económico y de compra, distribución y aplicación de las vacunas por parte del gobierno, deja prácticamente a la sociedad mexicana ante la única opción de buscar por sí  misma su salvación en todos los frentes.

Abrir la economía, lo quieran o no las autoridades sucederá, así como la búsqueda de vacunas una vez que éstas existan en cantidades suficientes en el mercado mundial. Sin embargo, el desorden provocado por una autoridad incompetente ocasionará muchas muertes más que no se justifican.

Salir a buscar el sustento y tratar de no morir en el intento, parece ser por ahora la única opción de vida para muchos mexicanos.

 

POR EZRA SHABOT
@EZSHABOT 
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