Vuelta al acuerdo nuclear

Biden decidió retractarse de la demanda de Trump, de que el Consejo de Seguridad de la ONU respondiera a las violaciones de Irán

Vuelta al acuerdo nuclear
Marta Tawil / Agenda Levantina / Opinión El Heraldo de México

Irán y Estados Unidos quieren revivir el acuerdo nuclear de 2015. El presidente Joe Biden había anunciado esta intención durante su campaña electoral y agregó que sería el primer tema de su agenda diplomática. Por su parte, el presidente Hassan Rouhani ha exigido durante los últimos dos años que se mantenga el acuerdo; esperó un año antes de comenzar a violarlo. Pero insiste en que las sanciones deben levantarse antes de que las partes puedan siquiera empezar a hablar. 

Asimismo, Biden decidió retractarse de una demanda de su predecesor, Donald Trump, de que el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) respondiera a las violaciones de Irán restableciendo todas las sanciones internacionales canceladas por el acuerdo. El domingo pasado, el régimen islámico discutió exitosamente con Rafael Grossi, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, una solución al problema de las inspecciones. 

Más allá de estas declaraciones, la posición de Biden es que las sanciones no se eliminarán hasta que Irán deje de violar el acuerdo. Además, considera que regresar al acuerdo nuclear es sólo la primera etapa de una serie de convenios que espera firmar con Irán acerca de sus misiles balísticos. 

El pragmatismo que los presidentes Hassan Rouhani y Joe Biden se empeñan en mostrar en esta etapa para generar confianza no converge realmente con amplios sectores de sus clases políticas (quizá tampoco tanto con el sistema de creencias de los mismos mandatarios).

En el caso estadounidense, aceptar al Irán actual en el diálogo regional se opone a la sabiduría convencional del establishment neoconservador de política exterior. Éste es incapaz de reconocer que los conflictos irresueltos, las afinidades ideológicas y los errores y fiascos en política exterior de otros actores (comenzando por el estadounidense y sus aliados) son indispensables para entender el peso de Irán y que, por lo tanto, las sanciones no podrán eliminar a este país como actor clave en Medio Oriente, ni sus percepciones de amenaza. 

En el caso iraní, el líder supremo y la Guardia Revolucionaria plantean grandes obstáculos. La Guardia se opuso al acuerdo nuclear de 2015, preocupada de que una apertura económica y política erosionara su dominio sobre la economía y la política nacionales. Además, la frágil economía deja pocas opciones a tres meses y medio de las elecciones presidenciales. 

La táctica del campo intransigente es detener cualquier compromiso para obtener más concesiones, hasta que un Presidente de línea dura llegue al cargo. Pero es probable que para entonces cualquier negociación con un impacto positivo para los iraníes llegue demasiado tarde. 

POR MARTA TAWIL
INVESTIGADORA DE EL COLMEX  
ORBE@ELHERALDODEMEXICO.COM

jram

 


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