Errores graves

Con políticos y burócratas desconocedores de las decisiones, los fallos se multiplicaron sin límite

Errores graves
Ezra Shabot / Línea Directa / Opinión El Heraldo de México

Errar es de humanos, pero cuando las equivocaciones se producen en el ámbito de la política, éstas terminan afectando a millones de personas. 

Por eso existe una responsabilidad pública en todos aquellos que ejercen el poder y toman decisiones en nombre de la sociedad en su conjunto. Y es que la orden que emite un presidente tiene que pasar por muchos estadios antes de volverse realidad.

Para ello requiere de una burocracia eficiente y capaz que vuelva realidad conceptos como “la reducción de la pobreza, el desarrollo integral, la salud para todos” etc. 

Se trata de contar con los individuos poseedores de los conocimientos y las habilidades que se requieren para
poder bajar a tierra las propuestas hechas en las nubes de la alta política.

Es, incluso, esta burocracia la que tiene los argumentos técnicos y científicos para apoyar o rechazar una propuesta venida del Ejecutivo federal, y que debe de decir no a los absurdos o caprichos del mandatario en turno, cuando así lo considere. 

Pero lo más grave para un gobierno es cuando ese recurso humano de gran valor que hoy posee el calificativo peyorativo de “tecnócrata” ya no existe, o desaparece por considerársele innecesario para ejecutar las decisiones de gobierno.

Es esto lo que la administración de Andrés Manuel López Obrador hizo desde diciembre 2018. 

Bajo el argumento de que los “tecnócratas” eran únicamente técnicos ambiciosos, sin vínculo alguno con el pueblo y que ganaban demasiado dinero, se instrumentalizó la política de austeridad que concluyó con el despido masivo de estos profesionales expertos y conocedores de la materia que les correspondía.

Así, con políticos y burócratas desconocedores de la complejidad en el aterrizaje de las decisiones de gobierno, los errores se multiplicaron sin límite alguno: los costos de la cancelación del aeropuerto de Texcoco, el tema de los gasoductos, la escasez de medicinas que ha afectado a los pacientes con cáncer, la utilización de combustóleo para la generación de energía, entre otros muchos, abrieron la puerta a una serie de cuestionamientos a la actual administración. 

Esto, no por diferencias de fondo, sino por la enorme ineptitud y desconocimiento mostrado por sus funcionarios para instrumentar aquello que les solicitaba el Presidente de la República, así como la triste escena de los burócratas
diciéndole que sí a las peticiones hechas por el primer mandatario, sabiendo que sus órdenes eran imposibles de ponerse en práctica.

Esta combinación de ignorancia y sumisión nos conduce a un laberinto de errores graves, que culminan con el desastroso manejo de la pandemia de COVID-19

Por este motivo es indispensable que se mantengan las instituciones autónomas, las cuales ayuden a contener el poder de un solo hombre, cuya posibilidad de equivocarse y cometer abusos es sumamente alta, y las pruebas están a la vista.

POR EZRA SHABOT
EZSHABOT@YAHOO.COM.MX
@EZSHABOT

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