COLUMNA INVITADA

Por la supervivencia de la especie humana. Autoridad global

La idea de “democracia universal” que emprendió con éxito universal Juan Jacobo Rousseau ya es indiscutible para muchas civilizaciones occidentales

Enrique Quiroz Acosta/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Las crisis mundiales nos muestran debilidades y necesidades de la especie humana. Se revisan paradigmas y se ponen a prueba métodos de decisión, de actuación. Por todo ello, también se aceleran procesos en vida científica, social y política.

Grandes decisiones de la humanidad, ya por todo el orbe conocidas, con formas estatales que trajeron instituciones internacionales de largo aliento, como la Organización de las Naciones Unidas, por tan sólo mencionar a un ícono mundial
de lo más necesario y reconocido, si de supervivencias se trata en torno de la paz mundial.

Muy diversas decisiones, más por necesidad, que por estricta convicción, han tenido verificativo en la ONU, sobre todo cuando las superpotencias o los peligrosos “extremosos” se manifiestan en franco riesgo de comunidades en alguna(s) parte(s) del mundo. No se puede dejar de mencionar a la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante la pandemia de nuestros días.

Tal vez se nos pone de manifiesto que la globalización nos llevará al punto de que las naciones por fin lleguen a un acuerdo para crear algún día una “Federación de Estados Mundial”, donde las grandes decisiones de todo el planeta sean en ese centro de poder que a todos involucre y a todos concierne.

Desde Grecia, claro, se conoció la idea de democracia. Pero la idea de “democracia universal” que emprendió con éxito universal Juan Jacobo Rousseau ya es indiscutible para muchas civilizaciones occidentales, pero antes que el ginebrino, en algún momento, el planteamiento de Tomas Hobbes de su Leviatán hizo comprender la necesidad de que se defienda cada ser humano en sociedad cediendo parte de su libertad en favor de la fuerza, que llamaríamos corporación política que deviene en el Estado.

Hoy debemos elevar las ideas clásicas para impulsar que, de manera más convincente, institucional y ya de plano vinculante, se genere, en efecto, para toda la humanidad, una instancia desde ámbitos centrales mundial creada por consensos precisamente globales. Por ahí escuché al notable politólogo mexicano Sabina Bastidas aludir a que, en nuestros días, es menester “menos Rousseau y más Hobbes”, precisamente con la visión atinada de esta necesidad de soluciones sólidas y vinculantes para toda la especie humana, y nosotros diríamos, so pena de peligrar ni más ni menos que la supervivencia humana.

Si se diera una instancia mundial, sea como sea, no podría dejar ya de ser bajo espectros locales democráticos, sí, pero  entendiendo la necesidad de cesión de voluntad para el bien de todos. Claro, esa cesión tendría que empezar por las  superpotencias. Vaya reto.

POR ENRIQUE QUIROZ
ABOGADO Y COLABORADOR